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Interdisciplinariedad en la antropología PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Dra. Diana Isabel Mejía Lozada   
Wednesday, 19 de December de 2007
 El trabajo antropológico en el marco de la interdisciplinariedad 
Dra. Diana Isabel Mejía Lozada
Facultad de Antropología UV

Hablar de “inter”, “multis” y “trans” disciplinarieda-des está de moda. Pero no solo por la frecuencia mayor que se observa en la repetición del tema, es que a este asunto debe prestársele atención. Es un hecho irrefutable que el mundo actual se encuentra enlazado en redes de sistemas comunicativos que día a día crean nuevos significados para las prácticas culturales de las distintas sociedades. El análisis de esos procesos de asignación, construcción y deconstrucción de sentidos -muchas veces simbólicos- como puede entenderse la comunicación, es una de las tareas a que se ha orientado el quehacer de las disciplinas sociales en la actualidad.


A través de distintas aproximaciones una de tales disciplinas, la antropológica, ha buscado afanosamente desde sus inicios el conocimiento de la otredad, de la diferencia, de aquel situado fuera, en un intento por brindar respuestas que satisfagan las expectativas de una intelectualidad exigente. Puede decirse que esa búsqueda exhaustiva comienza con la formación de los profesionales en esta área del conocimiento, cuando se induce al futuro antropólogo a cuestionarse por el otro en un intento de acercamiento a sí mismo, de tal suerte que “la mirada en el espejo” le permita emprender un mejor proceso de lectura cultural.

La preparación del futuro antropólogo se basa por un lado, en el conocimiento de marcos de referencia teórica y de particularidades culturales. Y por el otro, en ejercicios prácticos de acercamiento a las realidades diferentes para realizar descripciones y narraciones que originen textualidades de corte social. Considerando así mismo, un cúmulo de referencias a otras disciplinas sociales vitales para el manejo y sobre todo para la aplicación en la realidad social de toda la información adquirida en las aulas. Tarea que enunciada, resulta fácilmente comprensible, más no así en la práctica.

Multi, Inter y Trans-disciplinariedad

En el mundo actual, la tarea del antropólogo no puede entenderse como disociada del compromiso social, de una toma de postura ante las realidades a las que se enfrenta para su estudio. Desde el momento en que se emprende el primer trabajo de campo, cuando se describe y re-escribe la realidad cultural a la cual se nos permite entrar, se esta tomando un compromiso. Aún el análisis del más riguroso prurito cientificista posee su dosis de incidencia en el ámbito social del que sus aportaciones son surtidas. Y es en este punto que hace falta detenerse un poco y preguntarse por la manera en que se hace antropología.

Pensar en una antropología a ultranza enemistada con otras disciplinas del saber humano es una pérdida de tiempo. Considero que nuestra disciplina es una de las pocas áreas del conocimiento que mayor beneficio obtiene de la aplicación de los saberes desarrollados en otros ámbitos como por caso en el área de la educación, de la tecnología, de la economía, de la literatura, de la comunicación. Listar los avances y aportes que se han logrado con tales acercamientos no resulta tan provechoso ahora como preguntarse en cambio por la manera en que puede lograrse una optimización de sinergias [1] en torno al estudio de la cultura en los inicios de este siglo XXI.

Al ser la cultura parte de un sistema, es decir, de un conjunto de componentes que interactúan entre sí para lograr uno o más propósitos. Tenemos por fuerza que pensar en que tales componentes tienen nexos relacionados a su vez con otros componentes; por lo cual las características de cada rasgo cultural habrán de variar asumiendo cualidades distintas por la influencia de otros componentes o del todo. Esto es, cada parte o componente del entramado cultural es en sí misma, un sistema o un subsistema contenido en otro en la medida que cuente con características sistémicas.

Desde mi perspectiva, esa característica sistémica de la cultura brinda el banderazo de salida para emprender un estudio de la realidad social que recorra la ruta de la inter o de la transdisciplinariedad según el caso, ya que la compleja red de relaciones en que el geertziano “hombre simbólico” se mueve no puede ser explicada desde un único parapeto.

Partiendo del hecho de que una disciplina es un cuerpo teórico y técnico que permite adquirir ciertas aptitudes y habilidades, podemos pensar siguiendo la propuesta que hiciera Jean Piaget, que existen tres niveles en cuanto a integración de disciplinas: [2]

1.- Multidisciplinariedad: es por así decirlo, el nivel inferior de integración. Se da cuando alrededor de una interrogante, caso o situación, se busca información y ayuda en varias disciplinas, sin que dicha interacción contribuya a modificarlas o enriquecerlas. Generalmente, es la primera fase de la constitución de equipos de trabajo interdisciplinario.

2.-?? Interdisciplinariedad : será el segundo nivel de integración disciplinar. Aquí cooperan distintas disciplinas con interacciones reales, es decir, lográndose una verdadera reciprocidad en los intercambios y por lo tanto, un enriquecimiento mutuo, lo cual da lugar a una transformación de los conceptos, metodologías de investigación y de enseñanza. También implica que los marcos conceptuales sean más generales y que las diferentes disciplinas en contacto se modifiquen y dependan unas de otras.

3.-?? Transdisciplinariedad : Es la etapa superior de integración disciplinar. Aquí se pretende llegar a la construcción de sistemas teóricos totales sin fronteras sólidas entre las disciplinas –las llamadas macrodisciplinas o transdisciplinas- donde pueden encontrarse objetivos comunes y la búsqueda de una unificación

epistemológica y cultural.

El Saber hacer en la antropología

La aplicación de los conocimientos teóricos y técnicos adquiridos en el aula deben pues, ser combinados con un saber hacer tal que permita el desarrollo de habilidades a la par del ejercicio intelectual. Y siendo interdisciplinar diré que ese saber hacer puede ser llamado desarrollo de competencias.

El concepto de “ competencia” varía según el cristal con que se mire o el énfasis dado a sus elementos, pero partamos de considerarla como un “saber hacer en un contexto” . Ese saber hacer requiere conocimiento teórico, práctico o teórico-práctico, en igual medida que requiere afectividad, compromiso, cooperación y cumplimiento que es expresado en el desempeño (teórico, práctico o teórico-práctico) El concepto de competencia integra conocimientos, potencialidades, habilidades, destrezas, prácticas y acciones de diversa índole ya sean personales, colectivas, afectivas, sociales y culturales en los diferentes escenarios de aprendizaje y desempeño de una práctica determinada. Por ello puede hablarse de diferentes competencias, por ejemplo: Competencias laborales, comunicativas, argumentativas, interpretativas y competencias propositivas. [3]

En la antropología este desarrollo de competencias no implica únicamente una eficientización del trabajador de campo o del “recolector de datos”, tampoco una optimización del “intérprete de culturas”. El desarrollo de competencias implica la integración de disciplinas, de conocimientos, de habilidades, de prácticas y de valores que den lugar a profesionales “universales” en contraposición al profesional superespecializado producto de la parcelización del conocimiento. De igual forma, en la medida en que se considere que el desarrollo de ese saber hacer es tan importante como la adquisición del conocimiento teórico, será posible afrontar de mejor manera las rápidas transformaciones de los contextos culturales actuales.

Bibliografía

L. APOSTEL, G. BERGERR, A. BRIGGS Y G. MICHAUD. Interdisciplinariedad. Problemas de la enseñanza y de la investigación en la Universidades . México : Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior, 1979

Direcciones WEb

http://www.rieoei.org/edu_sup22.htm

 

[1] P or sinergia consideramos aquel " concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función", Real Diccionario de la Lengua Española , Madrid, Espasa-Calpe, 1984, Tomos I y II.

[2] PIAGET, Jean. La epistemología de las relaciones interdisciplinarias . En: L. APOSTEL, G. BERGERR, A. BRIGGS Y G. MICHAUD. Interdisciplinariedad. Problemas de la enseñanza y de la investigación en la Universidades . México : Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior, 1979, p. 153-171.

[3] Roberto Posada Álvarez, Formación superior basada en competencias, interdiscplinariedad y trabajo autónomo del estudiante, Versión electrónica de la Revista Iberoamericana de Educación, http://www.rieoei.org/edu_sup22.htm
 
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