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Normatividad Religiosa PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Carlos Santana García Mendoza   
Wednesday, 09 de April de 2008

Normatividad Religiosa en un grupo de apolegética en la colonia Veracruz, Xalapa,Veracruz

"Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo.”

Gilbert Chesterton

Existen sin duda tres temas que en nuestra sociedad mexicana no pueden ser tocados en una mesa sin provocar revuelo y enfrentamientos entre los participantes de esta discusión, estos son política, fútbol y religión. A menos claro de que exista previamente un vínculo en común que haga converger las ideas y opiniones de aquellos que gusten de tocar alguno de estos delicados temas, ya sea pertenecer a un mismo partido político, profesar la misma religión o apoyar al mismo equipo de soccer.

En el presente ensayo pretendo aventurarme tal como muchos otros antes que yo lo han hecho, a navegar entre las peligrosas aguas de la temática de religión y para evitar que las fuertes corrientes que consigo lleva este tema arrastren este trabajo hasta puertos desconocidos he decidido encallar en un punto en particular de los cientos de aspectos que pueden ser analizados sobre religión desde un enfoque antropológico.
Para esto he de reconocer primero el apoyo del equipo de trabajo encabezado por Erick A. Galán Castro quienes me permitieron su colaboración e intercambio de ideas en las etapas inicial y media de la investigación previa realizada en algunas de las iglesias católicas y protestantes de la colonia Veracruz en esta ciudad de Xalapa, de la cual se deriva gran parte de los resultados y opiniones expuestos en este trabajo.

 

Para fines metodológicos he decidido acudir a uno de los llamados que siempre he tomado como apropiado, acerca de la necesidad de realizar labores transdisciplinarias que permiten una mayor amplitud en el análisis del objeto de estudio de una investigación. Por ello me he situado en uno de los puntos de convergencia entre la disciplina antropológica y aquella encargada del estudio del Derecho para trazar mi enfoque de estudio desde esta posición.

 

Entrando en materia, tenemos sobre la mesa dos aspectos a considerar. La religión como aspecto cultural presente prácticamente en toda sociedad humana conocida, y que puede ser estudiada desde el carácter de los símbolos que conforman los distintos cultos existentes hasta las relaciones humanas establecidas dentro de su marco.

 

El otro aspecto es precisamente este marco que bien puede ser considerado como normativo ya que viene a conformar una especie de guía a seguir por parte de los adeptos de una u otra Iglesia o religión.

 

Me enfocaré primordialmente en el segundo aspecto, buscando comprender el conjunto de normas regentes dentro de un novedoso grupo laico dependiente de la Iglesia católica conocido como Apologética y la forma en que sus adeptos llevan a la práctica en sus vidas diarias los edictos marcados en dichas reglas.

 

Al referirnos a estas reglas estamos realmente hablando de normas religiosas, pero para poder entender a que nos referimos con esto es necesario primeramente hacer un breve repaso sobre lo que es la norma y su clasificación.

 

Antes que nada debemos tener claro que una norma es aquella que impone obligaciones y concede privilegios a todas las personas, esto es deberes y derechos.

 

La disciplina por excelencia que se ha avocado al estudio de esta característica es el Derecho y desde el marco teórico analítico de esta misma se ha hecho una clasificación que divide a la norma en normas de conducta y norma física o natural[1].

 

Son las normas de conducta las que nos interesan en esta ocasión y dentro de ella se ubican las normas jurídicas, las morales, las sociales y las normas religiosas. Todas estas se caracterizan por emitir juicios imperativos, esto es que dichas normas tratan de marcar pautas a los sujetos de una sociedad que indiquen lo que debe ser[2], o dicho de otro modo, lo que deben hacer.

            

En otras palabras las normas de conducta buscan provocar un comportamiento específico, aquel que el grupo que las diseña considere sea el más apropiado entre las personas, aunque cada tipo de norma de conducta va a constar de características propias que las diferencian entre si.

 

Como ya dijimos previamente las normas religiosas se caracterizan por emitir un juicio imperativo. Este se divide en dos tipos, los imperativos categóricos y los imperativos hipotéticos[3]. Los primeros considerados como incondicionales y los segundos caracterizados por si admitir ciertas condiciones.

 

Sin tender a generalizar más de lo debido me atrevo a clasificar las normas regentes observables dentro del marco de la Iglesia católica y en específico del grupo estudiado como juicios imperativos categóricos, habiendo dentro de estos los positivos o apropiados que indican lo que debe ser y los negativos o inapropiados que marcan lo que no debe ser.

 

A nivel teórico se consideran como aptitudes propias de la norma religiosa las cuatro siguientes: la unilateralidad, la autonomía, la incoercibilidad y la interioridad[4]. Más adelante veremos si en los resultados que la práctica arrojó existe coincidencia con estas aseveraciones.

 

Hablemos ahora del grupo estudiado para la realización de este trabajo y el contexto espacio temporal en que se encuentra.

 

En un marco nacional donde los espacios de interacción y culto religioso se han visto saturados y han sido gradualmente ocupados por un sin número de “nuevas Iglesias” de procedencia extranjera o manufactura nacional, la Iglesia católica en México ha confeccionado tomando modelos previamente aplicados principalmente en los Estados Unidos, una organización que ha sido adecuada a la situación actual de sus feligreses en nuestro país. Llegando así a México el grupo católico conocido como Apologética, teniendo como máxima figura representante al Padre Amatulli, sacerdote de origen italiano.

 

De a cuerdo a los datos que me fueron proporcionados por algunos informantes (cuyos nombres no he de enunciar por razón de salvaguardar su identidad) que han estado inmersos o en contacto cercano con estos grupos desde hace algunos años atrás,  Apologética significa “defensa” o “dar razón de lo que uno cree”[5]. Y precisamente a eso se dedican los apologetas, nombrados así aquellos que luego de recibir una formación de meses dentro de este grupo y haber hecho sus primeras labores de predicación de “la palabra verdadera” se declaran listos para cumplir la enmienda de hacer llegar sus conocimientos a todos los hogares posibles.

 

“En el Estado de Veracruz los apologetas se han instalado y divulgado sus programas y estudios a través de la fundación de los Apóstoles de la Palabra” siendo estos los principales divulgadores en forma escrita a través de publicaciones periódicas que pretenden preparar a los lectores de los ataques mas frecuentes por parte de las Iglesias no católicas. “Apologética promulga además la creación de cursos de preparación para aspirantes a apologetas, se dedica al estudio de la Biblia, promulga y divulga los conocimientos que de dicho estudio surgen y crea en algunos lugares la llamada Escuela de Foranía”.

 

En la ciudad de Xalapa, Veracruz existen pocas iglesias con presencia de estos grupos y entre ellas son observables las siguientes dos características: su descentralización de la catedral e iglesias regentes, como la del Dique y asimismo su ubicación geográfica que se da de forma preferente en las colonias más marginales y estadísticamente más empobrecidas económicamente hablando.

 

La iglesia particularmente estudiada por un servidor y compañeros en este caso fue la parroquia de los 12 Apóstoles, ubicada en el que he llamado el corazón del culto religioso en la colonia Veracruz, una de las comunidades con mayor presencia de problemáticas de carácter social y económico de la ciudad capital de este Estado.

 

Caminando por las calles de esta colonia y sus alrededores puede observarse un claro desequilibrio en tanto a la situación socioeconómica por la que atraviesan los miembros de esta comunidad y las diversas actividades que cotidianamente ahí se realizan.

 

Si se anda a través de la Avenida Ébano, eje central que comunica las colonias Veracruz y Framboyanes entre sí, en un día normal entre semana, se puede observar una intensa actividad comercial que también es reflejada en las estadísticas de los censos de población[6]. Las frutas en el mercado, los filetes en la carnicería, los panes para el pobre y el no tan pobre, los cortes económicos de cabello, la venta de discos piratas, etc. En fin, en este andador comercial se evidencia la importancia que las actividades económicas terciarias tienen para la subsistencia de esta colonia popular.

 

Y es por esta avenida también que podemos tener un acceso al que de nuevo llamo el corazón del culto religioso en la colonia Veracruz.

 

Ya desde pasos atrás se puede notar la presencia de una iglesia de cristianos evangelistas, una de adventistas del séptimo día y una más de cristianos pentecosteses. Pero al llegar a esta zona se puede apreciar en un radio increíblemente pequeño, no mayor a tres manzanas tomando como centro al templo católico, a un Salón del Reino de los Testigos de Jehová, una Iglesia del Dios Israelita, una Pentecostés y la Parroquia Católica de los 12 Apóstoles.

 

Justo en esta zona de intensa actividad religiosa se suscitó un hecho polémico que ha dejado huella desde hace poco más de tres años a la fecha. La presencia de rótulos en ciertas bardas ubicadas casi todas en la zona referida y que llevan consigo mensajes que hacen alusión a ciertos versículos del Antiguo y Nuevo Testamento de la Biblia, acompañados al final siempre por la frase “católico defiende tu fe” y con la referencia a la parroquia de los 12 Apóstoles.

 

La presencia de estos mensajes puede conllevar entre otras cosas un interesante análisis simbólico y del manejo del lenguaje utilizado por las partes en el cual no podré profundizar demasiado en el presente ensayo.

 

Sin embrago esta situación condujo a la hipótesis de que en esta colonia y particularmente en esta zona de culto, se estaba presentando un estado de conflicto[7] entre las iglesias que conviven en este espacio. Y esta misma hipótesis fue la que nos condujo a realizar un acercamiento mayor que nos permitiera conocer y entender de mejor forma las particularidades de la dinámica social que en esta zona se estaban presentando, obteniendo así a la larga algunos resultados de los cuales trataré de exponer a grandes rezagos los que particularmente más captaron mi atención.

 

La aparición de las pintas mencionadas fue vinculada con la construcción del salón del reino de los testigos de Jehová ya que ambos hechos se dieron en tiempos paralelos, lo que llevó a varios supuestos que no me corresponde explicar, pero fue en busca de la comprobación o refutación de algunos de estos como me topé con una situación que capturó especialmente mi atención y a la cual adjudico el origen de todas las problemáticas subsecuentes a la reproducción de los mensajes anteriormente mencionados.

 

Al observar, platicar y hasta cierto punto convivir con varios de los miembros del grupo de Apologética que se reúne generalmente un día por semana en la parroquia de los 12 Apóstoles saltó ante mí una parte importante de lo que mueve a estos miembros a hacer todo lo que se les encomienda y que por lo tanto les motivó a pintar dichas paredes.

 

Esto no es más que lo que mueve a todo ser humano en la realización de quehaceres en su diario vivir, el propio seguimiento de pautas preestablecidas que voluntaria o involuntariamente nos rigen y que en ocasiones decidimos rechazar, pero siempre supliéndolas con nuevas pautas que cambian eso que antes no nos gustaba.

 

A simple vista esto parece no ser un avance muy grande, pero la plena comprensión de este hecho puede llevarnos incluso en gran escala a entender el por qué de tantos comportamientos en algunos casos conflictivos y en muchos otros incomprensibles para la mayor parte de nosotros (pongo como ejemplo en este caso a los llamados cultos satánicos) dentro del ámbito religioso.

 

Como seres humanos sociales que somos, los hombres tendemos a dos cosas, la primera es a aceptar un conjunto de normas de conducta y la segunda a apropiárnoslas para su cumplimiento defensa. La defensa como podremos ver viene a jugar un papel muy importante en el grupo estudiado ya desde la mera etimología de la palabra Apologética.

 

Esto último es muy importante, ya que todos los seres humanos tendemos a defender lo que creemos en cualquier ámbito, no solo el religioso y el proceso para cambiar nuestro parecer en una idea arraigada puede llegar a ser sumamente complicado y en muchas ocasiones carente de éxito. Es por ello que para comenzar a entender el comportamiento de los miembros de este grupo no necesitamos hacer nada más que ponernos a pensar en los actos de nuestra propia vida, cada día cuando salimos a la calle e interactuamos con otras personas y aun dentro de casa, ¿Qué es lo que defendemos? ¿Por qué? ¿Y que medios usamos para hacerlo? Siempre hay algo relacionado con nuestras convicciones que buscamos defender de cualquier cuestionamiento que pueda ir en contra de él.

 

Para los apologetas del grupo estudiado en este caso existen una serie de características que menciono a continuación y que están relacionados con lo expuesto anteriormente cuando hacía referencia acerca de las 4 aptitudes propias de la norma religiosa, confiando en mi capacidad de abstracción para no omitir puntos importantes trataré de trasladar estos cuatro puntos teóricos de su plano abstracto a un plano material, a ese de las relaciones prácticas sociales.

 

Primero que nada de acuerdo a los testimonios de los apologetas con quienes interactué, la gran mayoría de estos asisten al grupo por voluntad propia, convencidos de que es lo que quieren hacer y de que ello les ayuda a rectificar errores del pasado así como a mejorar sus vidas personales y entender mejor la palabra de Dios para no ser engañados por los evangelizadores protestantes.

 

Lo anterior puede ser relacionado con la autonomía, una de las supuestas cuatro aptitudes de la norma religiosa que consta de decir que las personas acatan esta norma por voluntad propia y sin ser obligados.

 

Mi cuestionamiento a esta aseveración viene con lo siguiente, al observar que también existe la presencia participativa de unos pocos niños en la asistencia al grupo y que son llevados por sus padres.

 

A mi entender aunque los propios niños afirmen asistir al grupo por gusto es notable la presencia de una figura paterna que los obliga a ir ya sea por una labor de convencimiento previa o bajo amenaza. Existe en estos casos, si no bien una fuerza del Estado, una autoridad en el hogar capaz de tomar represalias contra los menores en caso de negarse a asistir al grupo. Los niños que asisten a este grupo en un principio realmente estarán respondiendo a un querer ajeno, aunque ciertamente este por un proceso de aprendizaje y convicción puede llegar a convertirse con el tiempo en un querer propio.

 

Una característica más de estos apologetas es que todos toman como base moral primordial lo dictaminado en los 10 mandamientos dados a Moisés, la interpretación que de los textos bíblicos han hecho los apologetas más experimentados y están convencidos además de que los últimos actos que un hombre debería realizar sobre la tierra son los marcados como 7 pecados capitales.

 

Los integrantes de este grupo asumen además como ciertos y obligados a cumplir todos los edictos dispuestos por las máximas autoridades clericales de su Iglesia y aquellas concensuadas por los miembros e integrantes de este mismo grupo a todos los niveles.

 

Sin embargo, el acatamiento de estas normas por parte de quienes la han llevado a la práctica no es prueba en contra de la unilateralidad, considerada también como aptitud de la norma religiosa ya que ciertamente no existe garante físico alguno que reparta justamente la correspondencia entre derechos y obligaciones. Si bien te prometen que al portarte “bien” te irás al paraíso y de no ser así te irás al infierno no existe fuerza física comprobable hasta ahora que garantice el cumplimiento de este hecho, lo que también reafirma el carácter incoercible de estas normas, aunque al respecto he de decir que en lo personal he estado trabajando sobre este término con la idea de plantear a futuro una propuesta donde este término pueda trasladarse de una instancia jurídica a otra, como puede ser en este caso la religiosa de acuerdo siempre a los contextos y ámbito de normas a los que nos estemos refiriendo.

 

La interioridad es un aspecto que también pudo ser corroborado en este caso como característica de la norma en cuestión, ya que haciendo un análisis de lo reprobable y lo admirable dentro de los prejuicios que conforman los constructos morales de los apologetas y aspirantes nos podemos percatar de que la importancia de los actos buenos o malos que realice el hombre para ellos radica primordialmente en la intención más que en el acto cometido en sí.

 

De esta forma si el arrepentimiento que llega después de cometer actos ilícitos en contra del prójimo a causa de una borrachera logra justificar de alguna manera tales actos, entonces se tiene el perdón de Dios aunque no del sistema judicial.

 

De nuevo todo esto converge en la tendencia de los miembros por cumplir y respetar las reglas preestablecidas por el grupo y además defenderlas so pena de ser expulsados del mismo.

 

Y si de defender lo que se cree se trata, los miembros de grupos religiosos dejan en mal a cualquier abogado político. Los grupos de Apologética han creado medios bastante eficaces para la proyección y alcance de este fin, varios de ellos mencionados atrás en este trabajo.

 

            Es interesante también ver la autoridad con que el maestro da la clase en los cursos para los aspirantes a apologetas y la aceptación generalizada de cada palabra que este diga por parte de los alumnos. Se toma como verdad absoluta toda aseveración que basándose en sus interpretaciones el apologeta de sobre la Biblia.

 

            Para ejemplificar este punto, pongo el siguiente caso donde en una de las primeras clases a las que asistí como observador se trató el tema del “verdadero nombre de Dios” con una metodología pseudocientífica bastante elaborada, en la cual tomaron incluso herramientas que se dicen propias de la Lingüística para justificar sus aseveraciones.

 

            Se dice según lo expresado en esta clase, que el nombre de Dios ha sido por algunos erróneamente identificado como Jehová debido a una incorrecta pronunciación de los anglosajones de los caracteres YHWH quienes pronunciaban algo así como Yaeowa. Aseveran pues los apologetas, que esto es incorrecto y que los espacios ocupados por las letras “H” deben ser sustituidos por la “A” (proveniente de la raíz hebrea Adonai que significa mi señor de señores) y la “E” (proveniente del arameo Eloah o Elah equivalente árabe de Allah), teniendo con esto el nombre de Yavé.

 

            Dicen además que el nombre de Dios viene escrito en la Biblia como el Verbo pero que este hace referencia a Jesucristo en sí, ya que en el libro de Juan dice en el principio fue el verbo y más adelante Jesús dice a sus discípulos yo soy el verbo.Al conjugar además el Antiguo con el Nuevo Testamento llegan incluso a la deducción de que Dios padre e hijo son el mismo, o sea que fue Jesucristo mismo quien creó al mundo en los siete días que menciona el Génesis.

 

            En fin, al analizar temas como éste que son vistos en clases de aspirantes a apologetas así como el sentido que pretenden expresar los mensajes a través de versículos en las bardas se puede llegar a la conclusión de que el objeto principal de este grupo es defender, reivindicar y justificar la autenticidad de la Iglesia católica como la verdadera Iglesia de Dios, mostrando los errores que según ellos cometen los protestantes en el análisis de los textos bíblicos y enseñándolos a sus feligreses para darles “armas” para defender su fe.

 

            Para concluir me gustaría aclarar que la comprensión de los motivos por el cual los miembros de este grupo actúan como lo hacen no nos debe llevar tampoco a una justificación de sus actos. Si bien, visto desde el trasfondo de las cosas no he encontrado mala intención por parte de los apologetas en cuanto a querer atacar de forma directa a los Testigos de Jehová y demás Iglesias protestantes, mas bien lo que pretenden es la autoprotección de sus creencias y búsqueda de la conservación de adeptos más que el reclutamiento de nuevos, esto no borra el hecho de que los mensajes puedan o no ser tomados o malinterpretados como una agresión directa en respuesta a la presencia de grupos religiosos alternos.

 

            No hagas cosas buenas que parezcan malas dicen por ahí, pues ya que lo reconozcan o no nunca podremos saber a ciencia cierta si existen verdaderas intenciones de ataque camuflajeadas detrás del argumento de defensa o si en verdad es cierto que lo único que pretenden es servir a su propia comunidad religiosa sin afectar a las demás.

 

            Resumiendo se puede decir que ciertamente los apologetas buscan como objetivo principal la defensa de sus creencias, y los métodos que usan para ello podrían clasificarse en dos, los internos y los externos. Siendo los primeros aquellos medios que usan convocando a miembros de su propia comunidad como los cursos que se imparten. Los segundos vendrían a ser entonces aquellos de divulgación general que exponen a la vista de todos creyentes o no las ideas propias del grupo, tal es el caso de las pintas en bardas y que pueden ser tomadas como agresiones o ataques por algunos.

 

            Todos defendemos nuestras creencias de cualquier índole, todos acatamos un conjunto de normas y todos creemos tener la razón, lo interesante en casos como estos es observar el desarrollo que en el proceso de interacción y confrontación se puede dar sobre temáticas como los ideales religiosos en espacios sociohistóricos propicios para exhibir los rasgos más peculiares característicos de estas situaciones de vida cotidiana y su relación con los contextos sociales, económicos, políticos y culturales que sin duda se pueden ver reflejados en los comportamientos de cada sector en una sociedad.

 

            Queda abierto el ofrecimiento al público en general a crearse su propio criterio y opinión sobre lo aquí expuesto, algunos coincidirán con mis conclusiones y otros no, la pregunta es si serán capaces de cambiar sus puntos de vista o acaso recurrirán a ciertos medios y argumentos para defender su punto de vista distinto, de ser así podremos comprender incluso mejor las actitudes mostradas por estos grupos religiosos.

 

 



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[1] GARCÍA MAYNEZ, Eduardo. “Introducción al estudio del Derecho” Pág. 5

[2] (Ob. Cit. Pág 7)

[3] KANT, Immanuel. “Fundamentación de la Metafísica de las costumbres” Pág. 57

[4] (Ob. Cit. Pág 15 – 24)

[5] Para referirme a citas textuales hechas por algunos de nuestros informantes recurriré al uso de comillas.

[6] INEGI. Registros por colonia del Censo de población 2000 y del Conteo 2005.

[7] Este término puede ser entendido de mil maneras y amerita por su puesto un análisis muy a profundidad para ser comprendido en sus diversos enfoques. Me es sin embargo relevante sólo aclarar que al referirnos a un estado de conflicto, no estamos hablando necesariamente de la presencia de un ambiente de hostilidad en el campo donde se presenta, y el conflicto puede llegar incluso a constituirse como necesario en las dinámicas sociales con el propósito de generar cambios y lograr la reordenanza de un equilibrio social cuando se considera que este ha sido desviado.
 
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