RokSlideshow - http://www.rocketwerx.com
Búsqueda personalizada

Facebook

Registro






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí


Inicio arrow Número I arrow El pensamiento de Thoreau
El pensamiento de Thoreau PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Samuel Hernández Apodaca   
Sunday, 09 de December de 2007
 

En la Facultad de Derecho aprendimos de los maestros que  siempre  habría que mostrar un gran respecto por la ley,  ya que son normas  que rigen la conducta humana en sociedad y cuya inobservancia amerita algún tipo de sanción.
Las normas del derecho tienen la función de organizar la vida colectiva, garantizando el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones que la sociedad impone a sus miembros.


Nos enseñaron a percibir las leyes como un sistema ordenado de normas cuyo ejercicio está asignado a determinadas instituciones (jueces, tribunales, etc.). Sin embargo, las leyes no siempre se han expresado bajo esta forma que llamaremos “codificada” (ordenada, sistemática y puesta en manos de responsables permanentes de su aplicación), sino que, de manera general, en el pasado lejano se manifestaba por medio de la costumbre y la vigilancia de la comunidad.


Sin embargo, con el paso del tiempo fuimos descubriendo que el discurso en el aula era diferente y en ocasiones radicalmente diferente a la realidad. Y es ahí donde fuimos presas de la “cruda realidad”. Se suponía que la ley tenía que ser respetada, se suponía que debería de proteger a los más necesitados, se suponía que debería de velar por el respeto de los derechos y dar obligaciones desde luego. Todo esto era una suposición, porque la ley, por desfortuna es utilizada para proteger a poderosos política o económicamente. Algunas toleraban injusticias o eran propiamente injustas.


Y es que parece no haber salida porque el cumplimiento de las normas jurídicas es obligatorio, ya que existe un poder coercitivo que castiga su inobservancia. Y este poder coercitivo se aplica a todos los ciudadanos independientemente de su posición política, económica, social, cultural, sexual, religiosa o étnica. O por lo menos así debería de ser.

 
Aquí  el problema que se presenta es,  o establecemos un gobierno de leyes que sean manejadas de manera discreta por quien tenga que aplicarlas  o establecemos un gobierno de leyes (Rule of the Law) que representa uno de los pilares del estado de derecho.

 
El gobierno de la ley supone la existencia de una cultura política de la legalidad que haga de cada individuo un verdadero ciudadano. Y es que la aplicación del Estado de derecho no ha sido la adecuada en casi ningún país de América Latina ya que la ley tanto como la justicia se aplica con discrecionalidad y de manera selectiva


El Estado de derecho se expresa y realiza en la norma legal, pero también en la definición y el funcionamiento efectivo de las instituciones, así como en la cultura y las prácticas políticas de los actores. En el Estado de derecho prevalece el gobierno de las leyes sobre el arbitrio de los hombres, al tiempo que se reconocen y garantizan las libertades de los ciudadanos. Por ello, es un patrimonio común que debe ser creado, protegido y consolidado responsablemente por todos los actores políticos.


Pero ¿Qué sucede cuando el estado utiliza el argumento del imperio de la ley para reprimir o callar voces disidentes? ¿Es factible el argumento de respeto a la ley cuando es la mejor arma del estado autoritario? ¿ En verdad todas las leyes son justas y velan por el interés colectivo? ¿Podemos sublevarnos ante una ley injusta? ¿Hay alguna forma de escapar o desobedecer una ley que atente contra la dignidad y libertas humanas?


Estas fueron algunas de las preguntas que se hizo Henry David Thoreau, cuando denunció la agresión militar del estado norteamericano contra nuestro país en julio de 1846.


En señal de protesta Thoreau se negó a pagar los impuestos y por ello fue arrestado, paso una noche en la cárcel de Concord, ante lo que consideraba una guerra injusta.


Un amigo de Thoreau pago su fianza sin que este lo pidiera y de esa forma fue liberado. Thoreau sostenía que, su acción fue en protesta contra la guerra de agresión que Estados Unidos estaba librando contra México y una denuncia de la política esclavista del estado de Massachusetts.


Thoreau se indigna ante la prepotencia, la agresividad y la marrullería de la acción norteamericana contra su país vecino. A pesar de su elocuencia, la protesta de Henry David Thoreau no tuvo éxito en detener a los regimientos de New Hampshire, Carolina del Norte, Kentuky o Illinois que marcharon a la guerra en contra de México.


Más tarde en 1848 Thoreau explicó las razones de su desobediencia en una conferencia que dictó en el Lyceum de Concord Massachusetts; el titulo original de la misma, fue acerca de la relación del individuo con el Estado. En esa conferencia no se utilizó en ningún momento el termino Desobediencia civil. Sin embargo, más tarde escribió sobre la misma, titulando así una obra, “Desobediencia civil”. Este trabajo se publico por primera vez cuatro años después de su fallecimiento.


Dicha obra coloca a Thoreau como la persona que acuño la expresión Desobediencia civil.


En la concepción de Thoreau, si la no-cooperación conlleva una pena de cárcel, esta debe ser aceptada con orgullo; considera que una persona que esté dispuesta a desobedecer y a no evadir el castigo, antes que a cooperar con una injusticia, debería servir para que la opinión pública y el propio gobierno replanteen su postura. De esta posición, se desprende que Thoreau fue un hombre que no estuvo dispuesto a cooperar con las injusticias que cometía su gobierno. Y es letal cuando afirma: “Bajo un gobierno que encarcela injustamente, el lugar para el justo es también la prisión”


La esclavitud llevó a Thoreau a fijar una posición antiesclavista que era desde luego un compromiso ideológico en sí mismo. Tal fue el pensamiento de Thoreau que señalo:


Sé bien que si un millar, un centenar, una docena tan sólo de hombres que podía nombrar - sí sólo diez hombres honestos(...), en Massachusetts dejando de guardar esclavos se retirara (... )de esta sociedad de la que es consocio, (...) la esclavitud daría fin en América.
 


Henry Thoreau fue invitado a pronunciar un discurso con motivo de la celebración del Día de la Independencia, el 4 de julio de 1854. En Framingham se organizo un acto paralelo a las conmemoraciones oficiales, y allí Henry Thoreau hizo gala de ironía, haciendo referencia  a La esclavitud en Massachusetts. Una pequeña obra maestra de sarcasmo, pletórica de indignación moral, que recuerda de modo espontáneo la afirmación de Merleau Ponty: “Al revolucionario no lo hace la ciencia, sino la indignación ética”.


Los escritos de Thoreau rebosan de una lógica revolucionaria, de un ataque frontal al sistema, de desprecio abierto y declarado a unas leyes injustas e inmorales, realizadas por una élite de políticos interesados en imponer su voluntad.


El ensayo Sobre el deber de la desobediencia civil ha tenido una difusión mundial incuestionable y una influencia decisiva en personajes de la significación de Gandhi o Lanza del Vasto. En una carta al presidente F. D. Roosevelt, el propio Gandhi le confesaba que dos de los pensadores que más influencia habían ejercido sobre su pensamiento habían sido Emerson y Thoreau.


Las aportaciones anteriores nos llevan a entender porque el Estado ha dejado de lado el pensamiento revolucionario de Thoreau. Claro no es para extrañarse, ocurre que a un personaje contestatario o marginal, que critica, se subleva, debate y profundiza sobre el mundo que lo rodea y la sociedad en la que vive, se le pretende mantener en el olvido.


Sin embargo, Henry Thoreau, aquel hombre decimonónico, anticuado, utópico e idealista, sin pragmatismo ni sentido de la realidad, visionario y medio excéntrico sigue siendo actual.  Porque Henry David Thoreau dio un gran aporte al movimiento social que resulta completamente innovador, con su acción que definió como desobediencia civil, contribuyo a las luchas sociales pacíficas y no-violentas.


Thoreau dio un aporte importantísimo en contra del Estado autoritario que utiliza al derecho como elemento de represión, Thoreau lucho contra aquella soberbia hecha ley por gracia del tirano. Henry Thoreau fue un hombre libre, que en pleno siglo XXI es temido por los autoritarismos globalizadores que quieren imponer su pensamiento único. 

 

Ley y desobediencia civil

El autor obtuvo el titulo de  licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la  Universidad Veracruzana, realizando la tesis “Estado de Derecho y Desobediencia Civil”. Ha participado en diferentes movimientos sociales y es miembro del Partido de la Revolución Democrática.

 

 

 

 

 
< Anterior   Siguiente >

Movimientos Sociales

Convocatorias

La Jornada

Noticias de hoy
Noticias de última hora del diario mexicano La Jornada
© 2012 Revista Digital Independiente Voz Universitaria
Joomla! is Free Software released under the GNU/GPL License.