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Xalapa, Equez., Ver., viernes 20 de enero de 2012
Universitaria propone estrategia de conservación para árboles de cedro
*Realizó estudios de la especie Juglans pyriformis Liebm, en las comunidades de Coacoatzintla y San José Buenavista
Cecilia Acosta recibió el grado de Doctor en Ciencias en Ecología y Biotecnología por la UV
Cecilia Acosta, quien recibió el grado de Doctor en Ciencias en Ecología y Biotecnología, que ofrece el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada de la Universidad Veracruzana, realizó un amplio estudio del que derivó una propuesta para conservar la especie Juglans pyriformis Liebm (cedro nogal).
Esta especie está amenazada y en peligro de extinción; además de localizarse en Hidalgo y Oaxaca, el cedro nogal también se encuentra en Veracruz, en un entorno deforestado pues su madera se usa para la creación de muebles finos.
En su tesis “Diversidad y estructura genética poblacional de Juglans pyriformis Liebm”, Acosta reveló que a partir de 2001 el gobierno federal implantó programas para la plantación a través de la colección de semillas, pero sin selección previa, lo que ha significado un problema para las comunidades de Coacoatzintla y San José Buenavista, que se une a las actividades de explotación clandestina, actividades agropecuarias y urbanización.
El investigador Mario Vázquez Torres fue uno de los sinodales del examen de grado
Sobre su planteamiento del problema, Cecilia Acosta dijo que la
fragmentación, la sobreexplotación, el aprovechamiento, así como la
distribución-separación, están afectando a la especie.
Se están generando cambios en los niveles de variabilidad, por lo
que en estas poblaciones está presente la deriva génica por un cuello
de botella, “llegamos a un nivel que el tamaño de las poblaciones y su
situación geográfica ya las llevó a una diferenciación”, explicó.
Propuso que en las poblaciones de Juglans pyriformis Liebm
debería llevarse a cabo la conservación in situ y ex situ. Detalló que
la conservación in situ debería partir del establecimiento y la gestión
de Unidades de Manejo para la conservación de vida silvestre (UMA),
porque las poblaciones se encuentran en predios particulares.
Si se gestionan UMA se podrían establecer objetivos de
investigación, de aprovechamiento y educación ambiental para tener
buenos resultados en la conservación. Al establecer UMA se podría
ofrecer protección no sólo a la especie sino a los fragmentos que se
encuentran en los predios, y se podría promover la regeneración natural
que no está presente en las poblaciones.
Explicó que como parte de los programas federales se ha
aprovechado la nuez (semilla), desde 2001, en cantidades de hasta 300
toneladas anuales y su precio por kilo es de 80 pesos. Sin embargo, el
aprovechamiento de la venta se lleva sin conocimiento y sin una
selección de semilla, lo que no puede garantizar su calidad.
Para llevar a cabo la selección podría tomarse como base la
evaluación que ella realizó; además, dijo se deben establecer
protocolos, investigar la capacidad de la colecta en cada una de las
poblaciones para determinar el número correspondiente y promover
efectivamente la regeneración. El establecimiento de los protocolos
tendría que llevarse con los colectores y propietarios para que se
llevara a cabo la selección con éxito.
En cuanto a la conservación ex situ, explicó que una vez
establecidos los protocolos se procedería a la localización de otras
poblaciones para colectar semillas y almacenarlas en bancos de
germoplasma y así realizar estudios.
“Si establecemos e identificamos fuentes semilleras, podemos
hacer una selección de las semillas y de las poblaciones. De esta forma
se produciría una planta que sabemos de dónde viene y cuál fue su fuente
semillera. Esto permitirá ir hacia la conservación in situ y establecer
huertos semilleros donde se mantiene la variabilidad y podría haber un
mejoramiento genético”, expresó.
Cabe destacar que el investigador Mario Vázquez Torres fue uno de
los sinodales del examen de grado que se realizó en el auditorio de la
Facultad de Biología de la UV.
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