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UNAM: Ciudad Universitaria. 23 de enero de 2012
ANALIZAN EN EL MAR CARIBE CONTAMINANTES ACUMULADOS DURANTE 150 AÑOS
* Mercurio, arsénico y plomo se han encontrado en sedimentos marinos, explicó Ana Carolina Ruiz Fernández, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM
* En la sede de Mazatlán, la científica encabeza un estudio de 12 países latinoamericanos, financiado por el Organismo Internacional de Energía Atómica
* Sus resultados revelan que las zonas de estudio más enriquecidas por mercurio se encuentran en Cuba, Haití y Colombia
Se realizaron desde barcos, con el uso de nucleadores de gravedad, instrumentos constituidos básicamente por un tubo de PVC transparente, que al ser lanzados desde las embarcaciones se encajan en el fondo del mar y los sedimentos quedan retenidos en el interior, explicó Ana Carolina Ruiz Fernández, del ICML de la UNAM
Metales pesados como el mercurio, arsénico y plomo, han sido
identificados en sedimentos de la zona costera del Mar Caribe, mediante
un estudio regional en el que participan especialistas de 12 países
latinoamericanos, encabezados por Ana Carolina Ruiz Fernández,
investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de
la UNAM.
El análisis de metales e hidrocarburos tóxicos se basa en la indagación
de sedimentos costeros que se han acumulado a menos de 50 metros de
profundidad.
Se trata del primero de este tipo que se hace de manera colectiva en la
zona, y cuenta con el financiamiento del Departamento de Cooperación
Técnica del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la
colaboración de especialistas de México, Guatemala, Nicaragua, Cuba,
República Dominicana, Haití, Honduras, Jamaica, Costa Rica, Panamá,
Colombia y Venezuela, explicó la científica en entrevista, desde la sede
Mazatlán del ICML.
“Con el proyecto, en el Gran Caribe existe ahora la capacidad técnica y
el equipamiento provisto por la OIEA, para hacer evaluaciones de
tendencias temporales de contaminación, tanto para metales pesados, como
para hidrocarburos, con el uso de técnicas nucleares, como el método de
fechado que utiliza al isótopo radiactivo plomo-210 (210Pb), que
permite establecer la geocronología de sedimentos marinos y evaluar cómo
se han desarrollado las tendencias de la contaminación en los últimos
100 a 150 años”, explicó la investigadora.
Los isótopos son átomos de un mismo elemento, químicamente
indistinguibles, que tienen igual cantidad de protones y electrones,
pero diferente número de neutrones, con lo que varía su masa. Entre
otros usos, sirven como marcadores de reacciones químicas, pero los
radiactivos son ampliamente utilizados como cronómetros, para determinar
la edad de rocas, fósiles y sedimentos, con lo que es posible estudiar
procesos ambientales en distintos periodos geológicos de la Tierra.
Un vistazo al pasado
Ruiz Fernández añadió que, con un solo muestreo en cada sitio analizado,
fue posible determinar cómo han evolucionado las tendencias de la
contaminación (o cualquier otro tipo de cambios ambientales) en las
áreas costeras en los últimos 100 ó 150 años, con el uso de plomo-210.
“Hicimos muestreos en tres diferentes puntos de cada bahía elegida por
los 12 países participantes. Cada uno eligió cuál era su prioridad y
escogió el sitio más contaminado o asociado a procesos productivos de
relevancia económica, como la pesca. Se obtuvieron nueve muestras en
cada bahía”, detalló.
Se realizaron desde barcos, con el uso de nucleadores de gravedad, que
son instrumentos constituidos básicamente por un tubo de PVC
transparente, que al ser lanzados desde las embarcaciones se encajan en
el fondo del mar y los sedimentos quedan retenidos en el interior. Al
recuperar el nucleador en la superficie, los sedimentos permanecen
acomodados en capas ordenadas, del mismo modo que se encontraban dentro
del mar.
“Los nucleadores que empleamos son de un metro de largo, suficiente para
recolectar acumulaciones desde hace un siglo a siglo y medio, que
corresponden a la época en que empezó la contaminación por metales
pesados a causa de la actividad humana, la industrialización y el uso de
hidrocarburos”, explicó Ruiz Fernández.
La actividad antropogénica queda registrada en las capas debido a que
los contaminantes, como los metales pesados y los hidrocarburos, tienden
a adherirse fuertemente a las partículas sedimentarias. “La tasa de
acumulación reciente en la zona costera es típicamente de alrededor tres
milímetros por año; de esta forma, 100 años se encuentran registrados
en los primeros 30 centímetros de la columna sedimentaria. Por ello no
requerimos más de un metro de profundidad para el análisis de las
tendencias de contaminación”, aclaró.
Las muestras se llevaron a laboratorios (unos universitarios y otros
gubernamentales) de los 12 países y cada uno realizó parte de su estudio
(lo que facilitó las intercomparaciones de algunos resultados), y en el
caso de los análisis de plomo-210, México prestó asistencia y analizó
muestras procedentes de Guatemala, Colombia, Panamá y Venezuela.
Coatzacoalcos y la dilución del río
Desde el buque Justo Sierra de la UNAM, Ruiz Fernández y sus
colaboradores realizaron la tarea en aguas del río Coatzacoalcos,
Veracruz, elegida como zona de estudio por contener contaminación
petrolera.
“Encontramos sorpresivamente que se encuentra bastante bien en
comparación con otros territorios de la región. Supuse que
encontraríamos concentraciones muy altas tanto de metales como de
hidrocarburos, debido al intensivo trabajo petrolero, pero no fue así”,
dijo.
Los investigadores obtuvieron muestras sobre el lecho del río
Coatzacoalcos y hallaron que las concentraciones de metales pesados e
hidrocarburos son muy similares a todo lo largo y hasta la
desembocadura. “Esto significa que, excepto en el momento que han tenido
problemas de derrames petroleros, la capacidad de dilución del cuerpo
de agua es importante”, destacó.
La universitaria consideró posible que, por su capacidad de arrastre, el
río lleve los contaminantes a otra región no analizada. “Se necesita
una investigación más exhaustiva para saber hasta donde llegan las
concentraciones”, indicó.
Asimismo, reconoció que los contaminantes migran, y que el estudio se
realizó en la desembocadura del Coatzacoalcos, a unos 60 kilómetros de
la costa. “Obtuvimos los núcleos a 25 ó 30 metros de profundidad de la
columna de agua. Es posible que lo que no encontramos aquí se haya
depositado en otro lado”, abundó.
No obstante, se hizo evidente que, a partir de la década de 1980, año en
que iniciaron las funciones de los complejos petroquímicos Morelos y
Pajaritos, hubo un cambio en el tipo de sedimento que llegaba
normalmente a esta área. “Hasta 1980 los había típicamente marinos, pero
a partir de entonces se registró un mayor aporte de material terrígeno y
aumento en las concentraciones de arsénico, mercurio y plomo”.
El incremento de sustancias tóxicas va de ligero a intermedio, y se
caracteriza por la llegada de material de agua dulce. “En el área que
era totalmente marina comienza a haber presencia terrestre y un notable
cambio por la modificación en el uso del suelo, por la intensificación
de actividad petroquímica”, explicó.
Asimismo, destacó que los problemas más grandes de enriquecimiento por
mercurio están en Cuba, Colombia y Haití. “En los primeros dos países,
se sabe que este metal proviene de plantas de producción de cloro
alcalino, que lo emplean y han tenido derrames o mal manejo de los
recursos. En el caso de Haití, aún investigamos el origen de este
enriquecimiento”.
“En México, la polución por mercurio es de ligera a media. Otros
indicadores relevantes son arsénico, que en Coatzacoalcos es ligero,
pero en otros países relevante, como la Bahía de Cienfuegos en Cuba,
donde han habido derrames de una planta procesadora y hay altos niveles,
que han ocasionan una gran mortandad de peces”.
Presenta resultados en la OIEA
A la cabeza del grupo regional, Ruiz Fernández presentó recientemente
los resultados del proyecto en Viena, dentro del foro El agua importa, y
la Conferencia General 2011 del OIEA.
“México ha sido precursor desde que iniciamos este tipo de estudios, en
el año 2000, en la sede Mazatlán del ICML. Antes, fui invitada como
experta de la OIEA para asesorar al resto de las naciones en el Caribe,
para implementar estas técnicas de geoquímica isotópica y
geocronología”, relató.
El proyecto permite a la especialista diseminar en 11 países el conocimiento que desarrolló en la UNAM.
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