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Xalapa, Equez., Ver., miércoles 25 de enero de 2012.
Representamos el último baluarte de defensa de los derechos
El juez no puede renunciar a lo que es su obligación: Baltasar Garzón
*Es la lucha permanente por los Derechos Humanos la que debe de prevalecer en todos y cada uno de los países y allá donde se producen esas violaciones hay que denunciarlas
*En algunos casos EU es paladín de los Derechos Humanos, México y Colombia están en vías; Venezuela y Cuba no se desarrollan en ese sentido
Karina de la Paz Reyes
Baltasar Garzón, juez español que a sus 56 años es reconocido internacionalmente por tratar casos relacionados con crímenes contra la humanidad, haber perseguido a ETA, redes del narcotráfico, empresarios, políticos corruptos y al ex dictador chileno Augusto Pinochet, está sentado en el banquillo de los acusados por las intervenciones telefónicas en el caso Gürtel, que implica a empresarios y políticos del Partido Popular (PP), hoy en el poder.
En su visita a Xalapa, Veracruz, con motivo del Foro Seguridad con Legalidad que se realizó del 10 al 12 de enero, donde destacó el papel del juez dentro de la sociedad: “Representamos el último baluarte, el último apoyo de los ciudadanos en su defensa de los derechos fundamentales”.
Se ha convertido en el juez más popular y polémico de habla hispana, ¿qué es lo que lo motiva a hacer lo que hace?
Espero no ser tan polémico como me dice, pero quizá la polémica viene
de cuando se dicen las cosas que se piensan, convencidos de que se
deben hacer.
Yo he procurado siempre hacer mi trabajo en forma
honrada, legal, de acuerdo con las normas, pero lo que ocurre es que los
temas que se afrontan o que corresponde investigar en mi caso, han sido
muy polémicos y muy controvertidos.
Eso quizá conduce a que la persona que los afronta, o el propio
sistema de trabajo, se convierta en objeto de discusión, controversia,
pero eso no es malo; sería malo que no se hablara, que no se discutiera
sobre esos temas.
Tampoco puede el juez, el profesional del Derecho, renunciar a lo
que es su obligación, porque esa controversia no se produzca. Lo
importante es que se tomen las decisiones dentro de la legalidad, con
independencia, y dirigidas a proteger a las víctimas y a los ciudadanos.
¿Qué opina de la justicia y de los Derechos Humanos en el mundo?
Es muy general la cuestión, pero la lucha de la justicia y en
favor de los Derechos Humanos debería de ser la norma en todos y cada
uno de los países del mundo; desgraciadamente no es así, porque hay
muchos países en los que la justicia es vicaria del Poder Ejecutivo, un
poder represivo, autoritario, y en otros hay mecanismos que todavía
convierten a la justicia en dependiente de ese poder.
Lo importante es que se generen los espacios y los tribunales
tanto nacionales como internacionales que combatan la criminalidad en
sus formas más graves con independencia. Ése es el valor que se debe
defender y yo creo que organismos como la Corte Penal Internacional son
un buen ejemplo, es un tribunal independiente, autónomo y que por tanto
representa el esfuerzo de las comunidades internacionales por hacer
justicia frente a crímenes masivos.
Ese ejemplo es el que debe de regir también en cada uno de los
países, los jueces debemos tener conciencia que representamos el último
baluarte, el último apoyo de los ciudadanos en su defensa de los
derechos fundamentales y de las violaciones a los mismos; eso nos debe
motivar los suficiente como para hacer todo lo necesario, sin descanso,
en defensa de las víctimas. Ése debe ser el norte de todo juez.
A su consideración, ¿en qué países se defienden y en qué países se violan los Derechos Humanos?
Evidentemente hay países en los que la ausencia de democracia
implica una violación sistemática de Derechos Humanos, como son todos
aquellos precisamente en los que la democracia no existe. Por ejemplo,
países como Siria, en los que se están masacrando a ciudadanos en las
calles y no se asumen las responsabilidades a esas violaciones
sistemáticas, con un régimen ciego de odio a sus propios ciudadanos y
ciudadanas. Se me viene a la cabeza también Afganistán, Somalia y
Nigeria, donde se están produciendo ataques sistemáticos contra
comunidades por razones étnicas o de religión, países como algunos del
mundo árabe.
Luego hay países democráticos en los que la defensa evidentemente
es clara y decidida, y otros en los que la cuestión de los Derechos
Humanos pasa a un segundo plano, en cualquier caso no es una política
decidida que revista lo que el sistema constitucional exige.
En esos países hay contradicciones, porque tenemos por ejemplo el
caso de Estados Unidos (EU) que es paladín de los Derechos Humanos y lo
ha sido siempre; sin embargo, tenemos todavía ejemplos como el de
Guantánamo, en donde los derechos de las personas ahí detenidas –algunos
desde hace 10 años sin juicio y sin posibilidad de tenerlo– se
mantienen y los ciudadanos y las instituciones no toman decisiones.
Hay países en los que la defensa de esos derechos no es lo
suficientemente efectiva, aunque están en progresión. En Colombia hace
unos años los problemas de inseguridad y de violación sistemática de
derechos fundamentales eran muy graves, hoy día ha avanzado claramente;
México está en esa línea también de seguir adelante.
Países también como el de la vieja Europa en los que se están
viendo ciertos rebrotes de xenofobia y de radicalismo extremo que
redunda en una cierta laxitud por parte de gobiernos.
Es la lucha permanente por los Derechos Humanos la que debe de
prevalecer en todos y cada uno de los países y allá donde se producen
esas violaciones hay que denunciarlas; es como Venezuela, como Cuba,
como otros muchos que teniendo cosas muy buenas no desarrollan una
política de Derechos Humanos en todos los sentidos.
¿Está de acuerdo en la imagen que se le quiere dar a EU como el gran salvador del mundo?
En lo que se refiere a sus intervenciones internacionales, hay
algunas de ellas claramente en las que yo no puedo estar de acuerdo, y
otras que se producen dentro de los cauces y márgenes establecidos por
Naciones Unidas o por organismos multilaterales como la OTAN
(Organización del Tratado Atlántico Norte) en las que te guste o no te
guste pero tienen una cobertura legal.
Por tanto, yo no estoy de acuerdo, como no lo estuve con la
invasión de Irak y el tratamiento que se le dio al conflicto, generando
una guerra ilegal y, aunque no esté de acuerdo con lo que está
sucediendo en Afganistán, pero tengo que reconocer que hay una cobertura
legal.
En cuanto a cuál es la política exterior de EU, no soy quién para
valorarlo o criticarlo; lo que tendría que decir es que en todo caso,
tendría que ser dentro del margen del respeto a los Derechos Humanos y
que cuando no se produzca así, la ley nacional e internacional debe ser
igual para todo, perseguirse y sancionarse.
Desde su punto de vista, ¿qué importancia tienen las escuelas, las universidades, en la defensa de los Derechos Humanos?
Para mí la educación resulta básica. La enseñanza en la escuela,
en la universidad, es fundamental porque se va a generar la conciencia
del futuro en aquellos que desde edad temprana se han educado desde los
valores esenciales de la democracia, de la limpieza y de la
transparencia y del valor de lo público; precisamente en ese ámbito es
donde los jueces también tienen una labor de prevención general, una
labor ejemplarizante, no sólo con su propia conducta ética personal y
profesional, sino trasmitiendo un claro compromiso, es decir, no una
pasividad sino una pro-actividad en esa defensa.
Hay que ser beligerantes en muchos aspectos contra la corrupción,
contra la violación masiva de Derechos Humanos, contra la violencia de
género, no puede decirse “ése no es mi problema”, sí es tu problema y
todos los jueces ahí tienen que hacer algo y tienen un papel
protagónico, y cuando no se asume así se está produciendo un déficit de
lo que son realmente las obligaciones del juez.
Hoy día, en la sociedad avanzada de la comunicación y
democrática, el juez o el ministerio fiscal no puede decir que no tienen
nada qué decir en determinados asuntos o desempeñar un papel pasivo,
sino todo lo contrario.
A propósito de que menciona a la comunicación, ¿qué injerencia tienen
los medios masivos de comunicación en el tema de las violaciones y/o la
defensa de los Derechos Humanos?
Los medios de comunicación tienen un papel fundamental en la
democracia, son los que de alguna forma sostienen el propio sistema con
su labor de denuncia, compromiso y garantes de la libertad de expresión,
en la que todos estamos de acuerdo y es necesaria esa libertad de
información, de expresión y de opinión incluso, con todos los límites
que se le pueden poner; a su vez, también son objeto de ataques,
precisamente, por esas esferas de criminalidad, porque se ven
denunciados o identificados por medios de comunicación potentes.
Pero en el sentido contrario, hay que tener muy en cuenta y
proteger precisamente esa independencia de los medios, también de los
entornos empresariales y de los intereses particulares que le pueden
guiar; por tanto, contestando en forma resumida, el papel es
fundamental, los excesos de los medios de comunicación cuando se
conviertan en vehículo o participación del crimen deben de ser
obviamente perseguidos, como en cualquier otra esfera y se les debe
exigir el compromiso y que no sea la indiferencia la regla por la que se
rijan.
Porque hoy día, en la sociedad como la del siglo XXI en que la
comunicación lo inunda todo, es un papel central, nuclear, el que tienen
de educación, de apoyo y de institucionalidad en favor de la sociedad.
Perseguidor perseguido
De acuerdo con información periodística con el caso Gürtel,
Baltasar Garzón se enfrenta al primer juicio de tres donde está como
acusado, otro será sobre la investigación de los crímenes de la
dictadura franquista (1939-1975) y sobre presuntos cobros irregulares al
Banco Santander para organizar cursos en EU.
Sólo por el caso Gürtel, se prevé una inhabilitación como magistrado hasta por 17 años.
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