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UNAM. Ciudad Universitaria. 26 de enero de 2012
POR EFECTOS DE LA SEQUÍA, MÁS DE DOS MILLONES DE MEXICANOS ESTÁN EN RIESGO DE HAMBRUNA
* El 50 por ciento de los municipios están afectados y se calcula que 1.4 millones de hectáreas padecieron los daños provocados por las condiciones climáticas adversas
* En 2011, se perdieron 3.2 millones de toneladas de maíz, 600 mil de frijol y 60 mil cabezas de ganado, informó Emilio Romero Polanco, del IIEc de la UNAM
Los efectos de la sequía en el país agravan la situación alimentaria de alrededor de 2.5 millones de mexicanos. De no aplicar medidas para contrarrestar la pérdida de productos agrícolas y de ganadería, esta población corre el riesgo de padecer hambruna, advirtió Emilio Romero Polanco, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.
En este momento, el cambio climático es el factor decisivo en el déficit de la producción nacional de granos básicos. Por ello, es urgente monitorear la gravedad del problema y atenderlo en el corto plazo, para evitar la falta de alimentos en la nación, consideró.
El 50 por ciento de los municipios están afectados y se calcula que 1.4
millones de hectáreas padecieron los daños provocados por las
condiciones climáticas adversas. En 2011, se perdieron 3.2 millones de
toneladas de maíz, 600 mil de frijol y 60 mil cabezas de ganado.
En
Chihuahua, de 150 mil toneladas de maíz que se cosechaban, en promedio,
el año pasado sólo se lograron 500; en Tamaulipas se perdió el 70 por
ciento de las cosechas de granos básicos; en Durango se reportaron 40
mil reses muertas y, de no resolverse el problema de acceso a forrajes y
agua, existe la posibilidad de que otras 500 mil sucumban, refirió.
Ante
la situación de alarma generalizada por los efectos del cambio
climático en el campo, el experto consideró paradójico que México cuente
con más de 147 mil millones de dólares en reservas internacionales,
pero no disponga de los recursos necesarios para atender la emergencia,
calculados en menos de mil millones de dólares.
El integrante de
la Unidad de Investigación Economía Mundial del IIEc destacó que es
necesario replantear la importancia estratégica del agro y de la
autosuficiencia alimentaria.
“En 2011, México registró ventas por
más de 10 mil millones de dólares por la exportación de productos
agrícolas; sin embargo, esto no detuvo el incremento de la importación
de alimentos, rubro al que se destinaron 21 mil millones de dólares en
el mismo año”, indicó.
El especialista en desarrollo rural
consideró primordial consolidar la producción de autoconsumo. Si bien no
abastecería a las zonas urbanas e industriales, facilitaría el acceso a
maíz, frijol y pequeña ganadería de traspatio, recursos indispensables
para afrontar la desnutrición entre la población marginal, resaltó.
Al
no impulsar la producción local de alimentos, México recurre a los
mercados internacionales, en una coyuntura marcada por la escalada de
precios en granos básicos y cereales. Por ejemplo, la Organización de
las Naciones Unidas para la Alimentación y el Desarrollo (FAO, por sus
siglas en inglés), señala que el costo de maíz se incrementará este año
en 45 por ciento, y el del trigo, en 35 por ciento.
En este
contexto, es necesario el rediseño de las políticas de ciencia y
tecnología y reubicar las regiones de producción tradicionales –
actualmente localizadas en el centro y noreste– al sur del territorio.
Además,
reconstruir las redes institucionales para atender la producción
agropecuaria nacional; modernizar mecanismos de comercialización,
asistencia técnica para el aprovechamiento de los recursos hídricos
disponibles, y el diseño de semillas resistentes a sequías y heladas.
“Es
un reto a largo plazo, pero mientras no se atienda, México estará
expuesto a las consecuencias de la crisis global alimentaria”,
consideró.
El desabasto de alimentos y hambruna registrados en
Haití, Vietnam, Egipto y Sudán, provocaron grandes éxodos de la
población y situaciones de convulsión social y política. “Por ello,
debemos estar muy atentos a la situación nacional”, concluyó.
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