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NO FUMAR, FUNDAMENTAL PARA EVITAR EL CÁNCER
* El tabaquismo es causa de la tercera parte de los casos y su daño va de lo local, como pulmones y laringe, a lo general, como páncreas, riñón y vías urinarias, dijo Juan Zínser Sierra, académico de la FM de la UNAM
* Evitar asolearse, hacer ejercicio, cuidar el peso, autoexplorarse y someterse a exámenes médicos ayuda a prevenir esta enfermedad, que tiene hasta 200 variantes
No fumar es fundamental para evitar el cáncer, pues el tabaquismo es la primera causa de esa enfermedad y es responsable de la tercera parte de los casos, advirtió Juan Wolfang Zínser Sierra, coordinador del Comité de Oncología de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
El daño por el tabaco no es sólo local, lo que provoca cáncer pulmonar,
de laringe o esófago; también favorece su desarrollo en riñones,
páncreas, vejiga y vías urinarias, precisó.
“Son muchos los
tumores que de manera directa son consecuencia del tabaquismo.
Parcialmente esta adicción contribuye con el riesgo de ciertos tipos,
como el cérvico-uterino, y algunos de hígado, en los que el tumor es
secundario a un virus; en el primero, al del papiloma humano, y en el
segundo, al de hepatitis C”, afirmó el también investigador del
Instituto Nacional de Cancerología (INCan).
A nivel mundial, la
mortalidad secundaria al tabaquismo se incrementa en países en vías de
desarrollo. Por ello, no fumar “es la decisión más importante de salud
que se puede asumir”, subrayó.
A esta adicción, se suma la
predisposición genética, que es evidente en familias donde el
padecimiento es frecuente, y ciertos factores ambientales, como la
alimentación y el sedentarismo.
En el marco del Día Mundial
contra el Cáncer, que se conmemora el 4 de febrero en todo el mundo,
Zínser Sierra recomendó, como formas de prevención, no hacerse adicto al
tabaco, hacer ejercicio, cuidar la alimentación y el peso, no
asolearse, autoexplorarse y acudir a exámenes médicos regulares.
Cerca de 200 tipos
Esta enfermedad es un grupo con cerca de 200 variedades que comparten un proceso de crecimiento y diseminación incontrolada.
Puede
surgir en cualquier parte del organismo, sean órganos o tejidos. El
tumor con frecuencia invade el área circundante y provoca su
diseminación, o metástasis, a puntos distintos del cuerpo.
“En
general, los pacientes que mueren por esta causa son los que desarrollan
esa extensión”. Zínser explicó que existen diferentes estirpes o
subtipos de tumores, y en un solo órgano pueden desarrollarse diferentes
variantes, además de que tienen diversos niveles de agresividad.
“No
todos se comportan igual. Hay tumores que rápidamente llegan a los
ganglios y a órganos como hígado, pulmones o cerebro, mientras otros
crecen muy lento, difícilmente se extienden y son menos agresivos, como
la mayoría de los de piel”, explicó.
Abanico de tratamientos
Los
tratamientos tienen diferentes modalidades, que incluyen cirugía,
quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia (especialmente en cáncer de
mama y de próstata), así como abordajes con “fármacos blanco”, dirigidos
de forma específica y a las células enfermas, para reducir los efectos
secundarios.
Actualmente hay muchas investigaciones básicas
dedicadas a medicamentos dirigidos a bloquear receptores específicos
para detener el desarrollo y reducir los efectos secundarios.
Hay
tratamientos locales, como la cirugía y la radioterapia, que solamente
actúan en el sitio afectado, y otros sistémicos, como la quimioterapia,
la hormonoterapia y el uso de nuevos fármacos dirigidos a células
blanco, que atienden a todo el organismo.
“Si tenemos un tumor
que con cirugía se va a curar, no se necesitan tratamientos sistémicos,
pero a veces no se puede hacer la cirugía, o aunque se extirpe la parte
enferma, el padecimiento ya pasó por los vasos sanguíneos a los
ganglios, y entonces se completa con radioterapia”, expuso.
En otros casos, se combinan tres tipos de tratamiento, y se actúa en varios niveles, en lo local y en lo general.
Cánceres frecuentes
Zínser
Sierra precisó que en las mujeres son más frecuentes el cérvico-uterino
y el de mama. Juntos, constituyen la tercera parte de los casos
femeninos.
El primero tiene una alta mortalidad en México, a diferencia de otros países, por la detección temprana.
“En
nuestro territorio, desafortunadamente, la mayor parte de las mujeres
con este tipo lo detectan en etapas avanzadas, aunque puede hacerse con
el papanicolau; con vigilancia a tiempo las posibilidades de cura son
del 100 por ciento”, dijo.
En el de mama, la mastrografía, el ultrasonido y la resonancia magnética son métodos adecuados de detección temprana.
En
el caso de los hombres, son frecuentes el cáncer de próstata, pulmón y
testículo; mientras que en ambos sexos los de colon y estómago también
son numerosos.
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