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UNAM. Ciudad Universitaria. 5 de febrero de 2012
EL COMPORTAMIENTO DEL VIRUS A-H1N1, ESPERADO PARA ESTA ÉPOCA DEL AÑO
* En temporada invernal, aumenta la transmisión y el número de casos, explicó Malaquías López Cervantes, de la Facultad de Medicina de la UNAM
Los datos disponibles respecto al número de personas infectadas por la cepa de influenza A-H1N1, indican que estamos en medio del comportamiento esperado del virus para esta época del año. Cada temporada invernal ocurre algo similar, sostuvo Malaquías López Cervantes, de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
El jefe de Proyectos Especiales de Investigación de la entidad, explicó
que las condiciones de la población son radicalmente distintas a las de
2009; “entonces el A-H1N1 era totalmente nuevo y todos éramos
susceptibles de contagiarnos”.
Actualmente, una gran proporción de personas entran en contacto con el
virus y no presentan el contagio o la enfermedad clínica. De infectarse,
padecen cuadros menos intensos de los registrados hace dos años,
estableció.
“Una fracción de la población muestra síntomas clínicos. En un pequeño
margen, tienen cuadros realmente graves y la mortalidad no supera el uno
por ciento de los casos”, explicó.
López Cervantes insistió que ante el brote usual es necesario mantener
la calma y observar las medidas preventivas: lavarse las manos, cubrirse
la boca con la parte interna del brazo, evitar tocarse ojos, nariz y
boca, y no salir de casa si se presentan síntomas de la enfermedad.
El investigador nivel III del SNI, explicó que la vacuna que se aplica a
la población está compuesta por los virus A-H1N1, A-H3N2, e influenza
B, aunque no es totalmente perfecta por las mutaciones menores que
pueden presentar los organismos infecciosos.
“Alguien puede ser inoculado y presentar la enfermedad, aunque en una
modalidad menos severa, o evitarla por completo. Además de niños,
adultos mayores y mujeres embarazadas, quien lo considere necesario,
puede requerirla”, afirmó.
Inmunidad
Para detectar el A-H1N1 se toma un exudado de la nariz, que tiene que realizarse en la etapa en que el paciente libera el virus.
Respecto a las pruebas rápidas, consideró que son poco confiables, pues
no están diseñadas para ser comprendidas por cualquier persona. Después
de los brotes registrados en 2009, se decidió no aplicarlas, pues por
sus características técnicas podrían causar alarma y confusión entre la
población, además de que a largo plazo son costosas, puntualizó el
integrante de Academia Nacional de Medicina.
El epidemiólogo informó que en otros países se ha incrementado el número
de infecciones por A-H3N2, incluso con datos de una gran mutación. Los
artículos especializados que abordan este fenómeno, publicados en
Estados Unidos, indican que el contagio se mantiene entre las personas
que tienen cercanía con ganado porcino, y la transmisión entre humanos
es limitada.
“Seguramente la variante estará incluida en la próxima vacuna, que se
distribuirá a finales de 2012. Como ya la conocemos, al formular el
compuesto, se integrará este antígeno para que podamos desarrollar
inmunidad contra el virus”, estableció.
El epidemiólogo explicó que los virus se modifican constantemente. Lo
relevante, dijo, son las mutaciones mayores, que afectan la respuesta
inmunológica. Mientras sea estable, la inmunidad adquirida gracias a la
vacuna o por haber padecido la enfermedad en el pasado, evitará el
contagio o un cuadro severo, acotó.
A nivel mundial no existe información publicada acerca de la mutación
del A-H1N1. Ha tenido cambios mínimos en su composición genética, que
parecen no conferirle capacidad para provocar una gran epidemia en estos
momentos, finalizó.
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