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Xalapa, Equez., Ver., sábado 5 de mayo de 2012.
Faltan estudios sobre creciente contagio de VIH entre indígenas
*Los que se han hecho son insuficientes: Patricia Ponce
*Se necesitan materiales de prevención para la población indígena: Javier Arellano
*Acciones de prevención deben incluir a las comunidades: Amaranta Gómez
Aun cuando en los últimos años el contagio del virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) ha crecido enormemente entre la población indígena latinoamericana, pocos son los estudios que ha llevado a cabo el sistema de salud y la academia mexicana al respecto, señaló Patricia Ponce Jiménez, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Golfo, durante la presentación del texto informativo “El VIH y los pueblos indígenas”, que tuvo lugar el 3 de mayo en Casa UVI, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU.
La especialista en temas de género, sexualidad y
salud reproductiva, añadió que este cuaderno informativo, editado por la
Comisión Nacional de Derechos Humanos, da cuenta de la vulnerabilidad
de la población de carácter étnico ante esta pandemia, ya que a pesar de
que la mayoría de sus integrantes se encuentra incorporada a los
programas de desarrollo social, no hay información ni acciones
suficientes sobre las maneras de prevenir el contagio de este virus.
“Nunca se les ha ofrecido, por ejemplo, hacer una
prueba rápida para la detección de VIH, no conocen el condón o cómo
utilizarlo correctamente; o bien piensan que el virus es ajeno a su
comunidad y cuando algunos de ellos mueren por esta razón desconocen las
causas”, apuntó.
Ponce Jiménez admitió la dificultad que tienen las
campañas de prevención para ser aceptadas por las comunidades indígenas,
debido a aspectos de su cultura como la misoginia y la homofobia; por
lo que, subrayó, resulta imperioso brindarles información sobre
conceptos como género, sexualidad, salud y enfermedad, de manera que
puedan reflexionar al respecto.
“Ciertamente, los grupos étnicos tienen el derecho a
decidir si discuten estos temas al interior de sus comunidades, pero
esa decisión debe ser informada, consensuada y reflexionada con las
consecuencias que conlleva”.
Por su parte Francisco Javier Arellano, oficial de
VIH-SIDA del Fondo de Población de las Naciones Unidas en México, hizo
hincapié en la necesidad de elaborar materiales puntualmente dirigidos a
la población indígena para la prevención de esta epidemia; “no sólo en
el sentido de que utilicen su idioma, sino que sean atractivos y
culturalmente sensibles a sus usos y costumbres y respetuosos de su
cosmovisión”.
En ese sentido, acotó que debe prestarse singular
atención a los pueblos originarios, toda vez que en ellos confluyen
diversos factores de riesgos que muchas veces son minimizados por los
encargados de llevar a cabo las políticas públicas de salud. Como
ejemplo, citó, está el caso de la homosexualidad entre varones
indígenas, práctica que al ser invisibilizada, carece de la apropiada
atención.
“También hay que prestar atención al asunto de
género en estos pueblos. Por ejemplo, las mujeres que tienen una pareja
varón son doblemente vulnerables, ya que ellas pierden poder en la toma
de decisiones y el marido no les da permiso para recibir capacitación y
atención médica”, añadió.
Finalmente, habló de la necesidad de integrar en
las acciones de prevención a los médicos tradicionales de las
comunidades; así como capacitar bajo el enfoque intercultural a los
médicos del sector salud para que adquieran la sensibilidad necesaria
para atender a los grupos étnicos.
No hay datos oficiales
En la presentación de “VIH y los pueblos indígenas”
también se contó con la participación de Amaranta Gómez Regalado,
activista por los Derechos de la Comunidad LGBTTTI y la lucha contra el
VIH-SIDA, quien expuso la falta de datos oficiales precisos sobre la
cantidad de indígenas portadores de VIH; lo cual –agregó- impide llevar
acciones focalizadas para su prevención, al igual que ocurre con otros
grupos como los trabajadores y trabajadoras sexuales, los migrantes o
los usuarios de drogas intravenosas.
Abundó en que el indicador étnico no es tomado en
cuenta en el ámbito de la salud, tanto por las dependencias oficiales
como por una buena parte de la academia, debido a una visión moralina
que considera a los integrantes de los pueblos originarios como seres
naturales, llenos de pureza; “sin embargo el VIH ha permitido visualizar
que esto no es así”.
De esta manera, valoró la importancia del texto
presentado por dar a conocer el verdadero estado que guardan los grupos
étnicos frente a esta pandemia, para pensar en acciones concretas que
incluyan a todos los mexicanos.
“No podemos esperar que sean las autoridades
quienes tomen la iniciativa, estas acciones deben de surgir de la
sociedad civil y las mismas comunidades, por eso se han iniciado
pláticas con universidades interculturales para crear el primer
instituto itinerante que forme a los jóvenes indígenas en la prevención
de VIH, desde una visión actual”.
Por último, dijo que las acciones de prevención
sólo tendrán éxito si se incluye a las propias comunidades en su
planeación, ejecución y evaluación; “mientras eso no cambie, la
enfermedad continuará extendiéndose y los indígenas serán, como siempre,
los últimos en recibir atención”.
Pie de foto
La presentación del cuaderno informativo se llevó a cabo en la Casa UVI.
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