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Coyuntura Política XXI
Crítica a la propuesta del nuevo Código Electoral para Veracruz de Javier Duarte de Ochoa
*Es una ley que hace de oídos sordos ante una ciudadanía que
exige genuinas condiciones de democracia en los procesos electorales
Raúl Abraham López Martínez*
El reciente proceso electoral federal nos confirma que la democracia no es un concepto que se pueda identificar con las siglas del PRI. Para el PRI, lo suyo es la falta de respeto a la legalidad, lo que es del PRI es el uso excesivo del dinero de procedencia ilícita para financiar sus campañas.
El PRI es un viejo dinosaurio que aunque en el año 2000 quedó fuera de la Presidencia de la República, logró sobrevivir a la alternancia debido a que se refugió en los gobiernos estatales en los que tiene el control político.
Tal es el caso del estado de Veracruz, en donde en el PRI se ha mantenido en el poder durante 83 años. En estos 83 años, el PRI ha logrado profundizar una autoritaria maquinaria de control político en cuya cúspide del poder (a nivel formal) se encuentra el gobernador en turno.
A pesar de que en otras entidades de la República se han registrado
gobiernos de alternancia política, en donde el voto ciudadano ha
mandatado que tiene que ser otro partido el que gobierne, los
veracruzanos continuamos viviendo bajo la sombra del Partido
Revolucionario Institucional.
Para impedir que en Veracruz se pueda presentar una alternancia en el
gobierno estatal, el PRI ha convertido al Instituto Electoral
Veracruzano (IEV), en un instrumento político que opera a favor de los
candidatos del partido oficial.
En lugar que el Instituto Electoral Veracruzano funcione apegado a los
principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y
objetividad, el IEV nos demostró en las elecciones locales del año 2010,
que su función principal es la de mantenerse supeditado a las esferas
del gobierno estatal.
Dentro de esta dinámica priísta por mantener en sus manos el gobierno
estatal, ha sabido hacer del Código Electoral para el Estado de
Veracruz, una ley con vacios y ambigüedades que trabaja al modo del
priísmo.
Este es el caso del Código Electoral vigente y también lo es la
propuesta del gobernador de Veracruz para crear un nuevo Código
Electoral, publicada en la Gaceta del Congreso Local el día 20 de julio
de 2012. Nuevo Código Electoral que los priístas esperan aprobar el
viernes 27 de julio.
En siete días, sin tomar en consideración la opinión de los
veracruzanos, los subordinados de Javier Duarte de Ochoa que
ostentosamente se hacen llamar “diputados”, tienen considerado aprobar
una ley electoral mucho más regresiva que la actual.
En los hechos, la propuesta para crear un nuevo Código Electoral para
Veracruz, es una respuesta autoritaria ante la protesta de miles de
veracruzanos que han salido a las calles a manifestarse en contra de la
elección presidencial.
Este nuevo Código Electoral inicia (Art.2) desconociendo las normas y
preceptos constitucionales para declarar la nulidad de una elección
estatal. Como si se tratara de un feudo político, Javier Duarte de Ochoa
piensa que de esta manera va a imposibilitar que un actor acuda a una
instancia superior en la exigencia del respeto a los contenidos
constitucionales.
Otra aportación de la regresión autoritaria duartista se encuentra
expresada en el Artículo 6 del nuevo Código, en donde señala que
solamente los veracruzanos van a poder participar como observadores en
los actos de la jornada electoral.
No conforme con feudalizar la participación de los observadores
electorales, la ley duarte en materia electoral, tiene contemplado
reducir la participación de los observadores al día de la jornada
electoral, dejando fuera la posibilidad que los observadores también
puedan estar presentes en los actos de preparación y desarrollo del
proceso electoral, como actualmente lo contempla el Código Electoral.
El propósito de limitar la presencia de los observadores electorales
exterioriza la pretensión del pensamiento priísta autoritario de excluir
a los actores que no formen parte de la nomina del gobierno estatal.
Lo que refleja, una clara intención de bloquear la presencia de
observadores que puedan ofrecer su testimonio ante la opinión pública
del actuar de los mapaches electorales.
El Código Electoral duartista para Veracruz, tampoco ofrece un mecanismo
que permita una real ciudadanización del Instituto Electoral
Veracruzano, continuando ese órgano como si se tratara de una oficina
más del todo tlatoani Javier Duarte.
En materia de medios de comunicación, aún cuando la mayoría de los
medios en Veracruz actúan como agencias de propaganda del gobierno
estatal, aún cuando no existen condiciones de libertad de expresión y
los periodistas son asesinados en complimiento de su trabajo; el
pensamiento autoritario de Javier Duarte de Ochoa es tan profundo que en
su iniciativa original para crear un nuevo Código Electoral se tiene
contemplado sancionar a los medios de comunicación que convoquen a votar
en contra de un candidato, partido o coalición.
Y para rematar, como cereza en el pastel del autoritarismo veracruzano,
la ley electoral duartista deja sin ningún tipo de control la
realización y publicación de estudios de opinión, permitiendo como
sucedió en el proceso electoral federal, el uso de las encuestas como
instrumentos de propaganda política del PRI.
En síntesis; la ley electoral para Veracruz propuesta por el gobernador
Javier Duarte de Ochoa, es una respuesta de corte autoritaria a las
protestas ciudadanas en contra de su candidato presidencial Enrique Peña
Nieto. Es una ley que hace de oídos sordos ante una ciudadanía que
exige genuinas condiciones de democracia en los procesos electorales.
*Analista político y Director de la Revista Digital Independiente Voz Universitaria www.vozuniversitaria.org.mx
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