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La Universidad Veracruzana y la nueva generación del cambio y la esperanza
Raúl Arias Lovilllo
Rector de la Universidad Veracruzana
Comenzamos un nuevo ciclo académico en la Universidad Veracruzana. Hoy, en el campus Coatzacoalcos-Minatitlán-Acayucan, y el resto de la semana en Orizaba-Córdoba-Ixtaczoquitlán, Xalapa, Poza Rica-Tuxpan y Veracruz-Boca del Río, seremos testigos de esta nueva etapa en la vida de todo estudiante: su ingreso a nivel profesional.
Es el inicio emocionante de los estudios
universitarios de una nueva generación. Son los jóvenes que en unos años
más habrán concluido una carrera profesional.
Serán jóvenes más maduros, formados, capacitados, conscientes de que
viven y enfrentan la era del conocimiento y del mundo moderno, y que la
sociedad los espera como ciudadanos libres, democráticos y comprometidos
con su comunidad, con su tiempo y con su país
A estos nuevos universitarios quiero dedicar mi artículo de este día.
A todos ustedes, con la misma alegría y entusiasmo de cada uno de ellos,
la Universidad Veracruzana abre sus puertas. Son la sangre nueva que
rejuvenece y nutre a nuestra institución para alcanzar metas más altas.
Con esa misma fuerza moral, ustedes habrán de realizar las múltiples
tareas que les depara el futuro en nuestra institución. Hay mucho por
hacer y hay muchas formas de luchar por la transformación de una
sociedad más igualitaria, más democrática y más justa.
Con la actitud comprometida con sus estudios, con su deseo de
superación, con la ayuda que puedan proporcionarse unos a otros para
resolver problemas reales y concretos en todos los campos del saber y de
las actividades humanas, estarán luchando de una forma decidida y
limpia para cambiar nuestra realidad.
El siglo de la sociedad del conocimiento
Estarán de acuerdo conmigo que nos han tocado tiempos especialmente
sorprendentes. Este siglo XXI es el siglo de la sociedad del
conocimiento, el de la masiva comunicación global multimedia e
instantánea, de grandes logros científicos, enormes avances médicos como
los increíbles trasplantes de órganos, el de la micro y nanotecnología
que manipula la materia y construye máquinas a la escala del átomo, el
de la robótica avanzada y las sondas a Marte y otros cuerpos del
universo, el de las computadoras personales en casa, en el auto y en la
palma de la mano, que nos comunican con el mundo, nos ubican en él y nos
resuelven en instantes infinidad de problemas.
Paradójicamente, este siglo XXI no sólo tiene soluciones y avances
inauditos jamás imaginados, sino muy graves problemas para los seres
humanos, y que tampoco los imaginábamos.
Es el siglo del calentamiento global, del ecocidio que amenaza la
supervivencia real de nuestra especie, de una inédita crisis económica
global, con pérdida de empleos y deterioro de los ingresos de las
familias, desintegración social y expulsión de migrantes.
Es el siglo de la profundización de la brecha entre la opulencia y la
miseria, el hambre y la desnutrición de una considerable parte de la
humanidad, lo cual es inaceptable e injustificable porque aún hay
recursos suficientes para desterrarla.
Pero también es el tiempo de otras amenazas: la violencia, la
drogadicción, el alcoholismo, el VIH, el desmantelamiento de las
instituciones y el rechazo a los valores.
Se trata, pues, del siglo de la crisis de los paradigmas y de los grandes desafíos éticos.
Conocimiento con sentido social
Por ello, ser universitario tiene un sentido de unidad y de totalidad, y
supone un espíritu crítico. A los universitarios nos atañe todo, todo
nos incumbe, todos los problemas, los movimientos, las causas y las
luchas sociales, sea por derechos humanos o por el entorno ecológico.
Esta es una tarea en la que la UV ha puesto especial empeño, porque
nuestra razón de ser como Universidad se fundamenta en un acendrado
espíritu de justicia social que nos compromete, que nos motiva y nos
impulsa en nuestro diario acontecer. Así ha sido reconocido y premiado
por diversas organizaciones nacionales e internacionales y, lo que es
más importante, por la sociedad misma.
La UV es la única institución que a nivel nacional, y desde 1993, cuenta
con un programa de servicio social comunitario de residencia permanente
en diversas comunidades, y desde 1999 nuestros programas de vinculación
social han sido premiados por instituciones como la Asociación Nacional
de Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la Secretaría de
Desarrollo Social, la Fundación “Ford”, el Banco Mundial, entre otras.
Asimismo, el liderazgo internacional de nuestra Universidad en el área
de vinculacióncomunitaria fue reconocido hace unos meses por la Red
Talloires, asociación internacional de instituciones comprometidas con el
fortalecimiento de los roles cívicos y las responsabilidades sociales
de la educación superior, la cual otorgó a la UV el “MacJannet Prize for
Global Citizenship” por el trabajo que nuestros estudiantes y académicos
realizan en regiones indígenas, rurales y urbanas del estado de
Veracruz, así como en municipios con elevados niveles de marginalidad.
Por siete años consecutivos la de la UV ha sido reconocida por su
programa vinculación comunitaria del país, gracias a la labor de
nuestros brigadistas, y por cuatro años consecutivos las Casas de la
Universidad han demostrado ser el mejor proyecto de vinculación social
en México.
Como podrán apreciar, ustedes, estudiantes, son los portadores del
cambio, el paso hacia adelante, el avance, y son nuestros aliados para
transformar la Universidad, para que sirva verdaderamente a la sociedad a
la que se debe.
Los invito a aportar todo su capital de convocatoria, su credibilidad,
su claridad, su honestidad y su compromiso al servicio de la gran causa
de la vida y delhombre.
Bienvenidos a dar su visión y su perspectiva y a impulsar –juntos– el conocimiento con sentido social.
Bienvenidos al diálogo, a la crítica, a la discusión, al aprendizaje
mutuo, a la integridad, a la libertad, la solidaridad, la cultura, el
arte, el humanismo: ¡bienvenidos a la Universidad Veracruzana!
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