 Relación hombre- naturaleza El período de 1955 a 1975 podría caracterizarse por el predominio de las acciones encaminadas a promover el desarrollo de las comunidades indígenas mediante la introducción de innovaciones técnicas en el orden productivo, organizacional y de servicios. Con la critica de la generación del 68 planteo el problema del indigenismo como una cuestión de lealtades “o estabas con el pueblo y te dedicabas a cultivarlo o estabas con el estado burgués y lo servias”.[1]
Esta reorientación del indigenismo implicaba una nueva comprensión de la cuestión india que interpretaba la brecha en cuanto a nivel de vida entre los pueblos indios y el conjunto social más en términos de causas materiales y estructurales que culturales. La clave para cerrar esa brecha se hallaba pues en la sustitución de las prácticas tradicionales indígenas por nuevas tecnologías y formas de organización más eficientes y en una mayor participación en las instituciones económicas, sociales y políticas nacionales. Esta época se descubre la sociedad campesina que fue el resultado de un movimiento para “ dexotizar a los indígenas y tratarlos como una clase y no ya en términos estrictamente culturales”[2].
El tema de los indios fue desechado de los estudios de la cultura e incluso de la antropología y se concibió a la antropología como “colonialista” y con ello surgieron nuevos temas como caciquismo, represión, transformación del indio a campesino, etc.
Durante los primeros años de los 80’s comienza a expresarse nuevas orientaciones teóricas y un nuevo perfil de la antropología, cuyo rasgo sobresaliente en la crisis del marxismo, tanto en su expresión política como teórica (cambio en la manera de posicionarlos). Aparecen nuevas concepciones marcadas por un creciente interés por fenómenos culturales y simbólicos visto ahora como campesinos y no indígenas.
Patterson explica que los 70’s los puntos que reafirmaron que debía de existir un cambio paradigmático fueron el desplazamiento de los indígenas-campesinos, la aculturación, proletarización, y mas pobreza de la que ya existía.
Él nos da un panorama sobre como se encontraban los estudios sobre el campo y nos muestra una nueva forma de hacer estudios sobre el campesino (aunque esto solo sea una propuesta intelectual). El nuevo paradigma deja de concebir como importante el grupo y pone énfasis en la tierra-cultura de producción.
Dentro del debate que explica Zepeda Patterson se encontraban dos grupos que ofrecían diferentes puntos sobre como debía ser abordado el tema de los campesinos, estos eran los campesinista y los descampesinista. Los primeros proponían que se viera al campesino como un “modo de producción campesino” inmerso en el modelo de producción dominante, otros lo concebían como un “sistema mercantil simple, rezagado, excluido por el resto”[3].
Los descampesinistas lo concebían como un grupo en proceso de extinción, sujetos a trasformaciones que poco a poco iban a hacer que el campesino se integrara al sistema global.
Para los años 80’s el paradigma seguía en crisis y esto por que los intelectuales se preocupaban mas por la teoría que por la realidad del campo mexicano. Esta crisis del campo mostraba insuficiencia alimentaría, falta de la tan renombrada y prometida por todos “tecnología”, competencia y especialización, y por la nula de políticas económicas del estado para la exportación, ¿que no acaso parece que estamos hablando de los 50’s? Entonces ¿se continuo con la misma corriente pero barnizada?
Otro ejemplo claro del interés por plantear una nueva metodología que respondiera a las nuevas necesidades del campesinado fue la planteada por Víctor Toledo, Pablo Alarcón- Chaires y Lourdes Barón en donde proponen el Metabolismo eco-sociológico y lo rural-campesino a lo agroindustrial. “Socializar a la naturaleza y naturalizar a la sociedad”. En la cual se da una apropiación del hombre hacia la naturaleza por medio de sus recursos, los cuales se trasforman (fuerza de trabajo- energía), y que requiere de una circulación para ser consumidas por los hombres y a su vez excretados (desechados).
La propuesta de los autores es como se da la relación entre hombre y naturaleza, y en donde ambos conceptos (ecología y sociología) son reconceptualizados y dan nuevos elementos para construir nuevas demandas. Creo que este es un claro ejemplo sobre como se da ese cambio de paradigma pues aquí se visualiza esa necesidad de trabajos interdisciplinarios que antes de los 70’s no se daban.
“lo rural ya no puede estudiarse desconectado del universo urbano e industrial como ha sido recurrentemente señalado, mucho menos puede ser abordarse sin sus innumerables conexiones con el mundo de la naturaleza. Este carácter funcional que articula estos tres universos (lo natural, lo rural y lo urbano) logra revelarse cuando se toma como eje de análisis al proceso general del metabolismo entre la sociedad y la naturaleza, un fenómeno de un enorme potencial teórico y metodológico”[4]
Como antes se señalo no se puede desconectar ni tampoco desechar los trabajos realizados antes de los 70’s pues como Bifani dice hay que considerar los contextos (proceso histórico-social) para poder entender la relación hombre-naturaleza. “La relación hombre naturaleza es un proceso reciproco y cambiante”[5]
Entre la naturaleza y hombre no existe separación, debe concebirse como un proceso social, en el cual el proceso dialéctico lleva a la sociedad a adaptarse a una nueva situación. En esta concepción los modelos económicos deben ser utilizados en momentos específicos para entender la relación hombre-naturaleza.
Otra propuesta es la de Enrique Leff que propone que para tener un conocimiento de la relación hombre- naturaleza hay que tener en cuenta tres tipos de razones (ambiental, utilitaria, y social) ligados al materialismo histórico, este permite entender la profundidad entre ecología y antropología. De aquí surgiría una nueva forma sobre como hacer que la producción del mundo sea un proceso con conocimiento, ciencia y tecnología con miras al futuro (conciente, sustentable, y en armonia).
Hasta ahora la relación hombre y naturaleza, ha tenido diferentes enfoques, desde el cuadrado de poner parámetros y limites entre una disciplina y otra; así como también se relación entre si, hasta el proceso económico por el cual están inmersos.
Alejandro Tortolero Villaseñor propone que reflexionemos sobre la perspectiva histórica en el análisis del hombre-naturaleza en el momento actual, pues con esta perspectiva podremos entender la situación del presente. Esto a partir de lapsos en el tiempo que me permitirán entender esa relación, para llegar a un proceso de interpretación y análisis. “En el análisis del pasado encontramos una serie de pistas que sirven para explicar una situación...”[6]
En nuestro México moderno las necesidades se hacen ver mas claras y por lo tanto se requiere resolver problemas que vienen desde años de la población indígena, (aunque sea lo mismo pero enfocado a la tierra). Para realizar estos estudios se requiere tener presente varios puntos: el aspecto político, social, económico, cultural, ecológico, ideológico, histórico todo esto desde la teoría y la practica. Por que es muy importante tener el conocimiento teórico medológico, pero es mas importante ver que ese punto te de la respuesta en la problemática de los campesinos e indígenas.
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[1] Claude Lomnitz, “Descubrimiento y desilusión de la antropología mexicana ” modernidad indiana . nueve ensayos sobre nación e inmediación en México, México, Planeta, 1999, pp. 89
[2] LOMNITZ, 1999 op. Cit., pp. 89
[3] Jorge Zepeda Patterson ,”los estudios sobre el campo mexicano” en: las sociedades rurales hoy, Zamora, Michoacán, El colegio de Michoacán/CONACYT, 1998, pp. 17
[4] Víctor Toledo, M., Pablo Alarcón- Chaires, Lourdes Barón “Estudiar lo rural desde una perspectiva interdisciplinaria: una aproximación al caso México”.En: Estudios agrarios, #12, 1999, México, pp. 60
[5] Paolo Bifani, “la relación hombre- naturaleza como fenómeno social” medio ambiente y desarrollo, México, universidad de Guadalajara, 1997 pp. 32
[6] Alejandro Tortolero Villaseñor, “presentación: historia, espacio y medio ambiente en el México central”en: Tierra, agua y bosques: Historia y medio ambiente en el México central, centre Francais d’Etudes Mexicaines et Centraamericanes/instituto Mora/Potrerillos Editores / universidad de Guadalajara. Pp. 48 |