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Inicio arrow Número V 2005-2006 arrow UN GRAN ACTOR: DICK BOGARDE
UN GRAN ACTOR: DICK BOGARDE PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Manuel Berman Crítico de cine de la Universidad Veracruzana   
Sunday, 01 de January de 2006
 Dick Bogarde tendría actualmente 85 años de edad, si es que no hubiera muerto después de padecer un fuerte derrame cerebral en el año de 1996. en la década de los noventa, Bogarde todavía figuraba entre los actores más destacados del cine mundial, aunque su última película titulada Daddy Nostalgia , fue en 1990 dirigida por Bernard Tavernier.

Dick Bogarde era descendiente de belgas y escoceses, habiendo sido su padre el encargado, al menos por un tiempo, de las secciones de arte en el diario Times . En la familia Bogarde estaban, pues las inclinaciones estéticas. Dick Bogarde forzaba a reflexionar sobre la situación de los niños bonitos en el cine y que más bien temprano que tarde, han de enfrentarse al problema del envejecimiento.
El tránsito desde un rostro agradable hasta la capacidad de actuar es laborioso y muy pocos logran cumplirlo. En alguna etapa de tal camino se quedaron John Derek y Tab Hunter, por no mencionar sino dos ejemplos. Duro fue el camino de Robert Taylor, Tyrone Power y William Holden quienes optaron por hacer papeles de acuerdo a su cara bonita.

Con las actrices ha sucedido lo mismo: ¿Dónde está la Sandra Dee , de ayer? Anne Bancroff se ausentó del cine varios años, para buscar en el teatro la plataforma que le permitiera interpretar personajes de hondura psicológica debido a que su atractivo rostro siempre la bloqueó en los papeles de carácter.

En cuanto a Bogarde, estudió en la Chelsea Polytechnic of Art y después en el Royal College of Art. En teatro, tuvo algunas intervenciones menores antes de la II Guerra Mundial, pero sus inicios reales se dieron terminada la guerra.

Cierto día lo observó un agente de la compañía Rank, y habiéndose interesado en la prestancia física del actor, lo recomendó para el cine. Después vinieron muchas películas de escasa importancia, entre ellas una serie de bastante fortuna en la taquilla, dedicada a un grupo de estudiantes de medicina.

Hollywood creyó ver en Bogarde una estrella, y no un actor, y finalmente decidió transformarlo en Franz Liszt. La apuesta era segura: el gran artista que, con ademanes de genio, nos entregaba su lucha interior por expresarse.

Desde luego se requería de sal y pimienta de una historia de amor y Capucine intentó hasta donde pudo darle sustancia a la amada del compositor Liszt.

El tono era trágico y el título cursi, Song Without End . En México, claro, subimos de tono la cursilería, con el equivalente al español de Una llama mágica , título cacofónico y ambiguo: ¿El genio del creador, la pasión por la amada, ¿ambos? Todo un misterio.

Pero en Bogart había algo más que un niño bonito. Así lo captó Basil Dearden, quien en 1959 le encargara el difícil papel de u funcionario homosexual en una cinta muy digna de recordarse: Victim , que en México se tituló, La noche es mi enemiga.

Si recordamos que en la década de los cincuenta, la homosexualidad era un delito en Inglaterra, el problema nuclear de la cinta adquiría tono muy dramáticos, y la interpretación de Bogarde atendía mucho a los detalles que mejor entraban en el personaje.

Esto permitió al actor encontrar el terreno propicio: seres de honda sordidez que Bogarde llevaba a ciertos papeles, y en The servant , que equivale en español a El sirviente , filmada en 1963, examinó la relación entre un mayordomo que sutilmente satisfacía todos los caprichos de su amo y éste, que sin darse cuenta terminaba enredado en las trampas del otro. La base de esta película era una interesante novela de Robin Maugham. Pero Dick Bogarde nunca estuvo a mayor altura que en Muerte en Venecia , filmada en 1971, el espléndido filme de Luchino Visconti. Ya José Luis Cuevas había dicho que nunca una gran novela había desembocado en una gran película.

Pero transformado de escritor a músico, el personaje cumplía la inevitable cita con su destino de un modo espléndido. Portero de noche de Cavan filmada en 1973, dio pie a otro personaje que fascinaba a partir de las sordideces.

A fines de los setenta Bogarde decidió apartarse del cine, pues sintió el llamado de la literatura. Dejó escritos tres volúmenes de memoria y tres novelas: Un oficio suave ; Voces en el jardín y Al oeste del ocaso. Lo cierto es que Dick Bogarde nos ha quedado como prueba definitiva de que un artista puede superar su condición de galán cinematográfico y alcanzar la de gran actor.

 
 
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