| Citro de la Universidad Veracruzana |
| Escrito por Karina de la Paz Reyes | |
| Saturday, 11 de August de 2012 | |
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Actualmente queda sólo siete por ciento de su totalidad
Citro de la Universidad Veracruzana impulsa restauración de la selva totonaca * Silvia del Amo Rodríguez aseveró que esa manía por una modernidad productivista “deshizo todas nuestras zonas” * Han desarrollado parcelas demostrativas que permiten conocer qué especies nativas es posible introducir en un ambiente perturbado con la certeza de que sobrevivan
Silvia del Amo Rodríguez
Karina de la Paz Reyes
La Universidad Veracruzana (UV), a través del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro), trabaja en el norte de la entidad con el objetivo de restaurar la selva totonaca, de la cual sólo queda siete por ciento de su totalidad (remanentes).
A decir de la investigadora del Citro, Silvia del Amo Rodríguez, la razón de que en el país haya ambientes naturales totalmente perturbados o que sólo persistan remanentes de la vegetación nativa –como es el caso de la selva totonaca–, es la homogeneización de los programas de gobierno del siglo XX.
“Los indígenas en particular y los campesinos en general no han sido
atendidos de manera diferenciada de acuerdo con su territorio, cultura y
forma particular de manejar sus recursos”, señaló.
Añadió que esa manía por una modernidad
productivista, con uno o dos cultivos fundamentales, “deshizo todas
nuestras zonas”. Enfatizó sobre todo a las áreas tropicales, porque son
las zonas que han mantenido una mayor riqueza en biodiversidad.
Como resultado de esa “modernidad productivista”,
91 por ciento de las selvas y bosques de Veracruz son potreros; sin
embargo, éstos también están en el abandono, puntualizó.
Asimismo, mencionó que la vocación de las zonas
tropicales son los sistemas agroforestales –como los vainillales,
cacaotales y cafetales– que mantienen una enorme biodiversidad
biológica, además del importante producto que se obtiene –en estos casos
sería la vainilla, cacao y café–.
En ese contexto, justificó que el cuerpo académico
en formación Manejo y Conservación de Recursos Bioculturales del Citro
–del que forma parte– haya decidido trabajar en la región del
Totonacapan.
Otro de los motivos es que ahí se concentran
comunidades que destacan –a nivel nacional– por sus altos grados de
marginación. Asimismo, se trata de incidir en un grupo étnico –que son
los totonacos–; trabajar con recursos emblemáticos, como la vainilla, y
rescatar otros, por ejemplo el cacao.
“Los totonacos tienen un recurso emblemático que se ha ido a pique: la vainilla. Puedo decir que el año pasado no se produjo vainilla en Papantla porque han tenido muchos problemas como el precio –que se fija internacionalmente–, los acaparadores; con tanto impacto que hemos tenido sobre la naturaleza, Papantla que era una zona cálido-húmeda se ha vuelto seca, no favorable para la vainilla”, resaltó la investigadora.
La propuesta del Citro, continúo Silvia del Amo, es
trabajar con los recursos bioculturales y tomar en cuenta a las
comunidades, porque “el otro tiene cosas que aportar, mismas que van a
enriquecer nuestro proyecto, es decir, que hay una sabiduría colectiva y
una inteligencia social que debemos tomar en cuenta”.
En ese sentido, dijo que la herramienta de los
trabajos de investigación que realiza el Citro en el Totonacapan es la
restauración ecológica productiva, lo que conlleva al rescate de los
recursos bioculturales.
“Nuestra propuesta empieza por lo biológico y
cultural. La parte social es la que hay que salvar, promover, para luego
pensar en los mecanismos económicos locales, no globales, es decir,
industrias comunitarias”, puntualizó.
Parcelas demostrativas
Angélica Hernández Ramírez, otra de las integrantes
del cuerpo académico, habló sobre los estudios ecológicos que se han
realizado en el Totonacapan, que son la base para poder desarrollar la
parte práctica de la agroecología y la restauración ecológica de
recursos bioculturales.
Comentó que como cuerpo académico han realizado
investigaciones en las selvas mayas y totonacas: “Buscamos la
diversificación productiva de los recursos bioculturales. El objetivo es
enriquecer los ambientes simplificados o que ya fueron degradados, que
es lo que domina en las selvas del país. Lo que queremos hacer es una
restauración etnoecológica”.
Habló sobre todo de lo concerniente a Veracruz,
donde de la llamada selva totonaca “se conserva sólo siete por ciento de
la vegetación original”, lo que es posible constatar con tan sólo
observar ese paisaje que fue selvático y hoy es de potreros con
rematantes de arboledas.
Explicó que los principales estudios realizados
–concretamente en el municipio de Zozocolco de Hidalgo– versaron sobre
el análisis de la estructura y composición de la vegetación riparia
(asociada a los ríos), con respectos a diferentes usos del suelo
–vegetación secundaria como cafetales, monocultivo y pastizales.
Toda vez que en las comunidades tienden a conservar
la vegetación riparia, que se conforma con especies nativas de la zona,
lo que permite analizarlas y reproducirlas.
Otra de las experiencias prácticas que realizaron
fue la de las parcelas demostrativas –también llamados sistemas
experimentales–, que consiste en un manejo activo de la vegetación
original en ambientes sumamente perturbados, con el fin de conocer
cuánto sobreviven las especies nativas que se busca recuperar y cómo
modifican las características del suelo.
“Nosotros generamos información que nos permite
conocer qué especies nativas es posible introducir en un ambiente
perturbado –como pastizal–, con grandes posibilidades de que sobrevivan.
Por ejemplo, si tienes un vainillal que quieres enriquecer, sabemos qué
especies pueden soportar la sombra”, destacó.
Esta información se logró con un monitoreo constante de las parcelas demostrativas durante dos años consecutivos.
El seminario
Lo anterior fue expuesto durante el Seminario de
Investigación que el Citro ofreció del 7 al 10 de agosto, como
bienvenida a la sexta generación de la Maestría y Doctorado en Ecología
Tropical, y en el que su claustro de investigadores expuso los avances
de sus diferentes proyectos.
La primera ponencia de este ejercicio académico
estuvo a cargo del investigador, José María Ramos Prado, quien explicó
de manera minuciosa el enfoque del cuerpo académico en formación Manejo y
Conservación de Recursos Bioculturales, cuyas Líneas de Generación y
Aplicación de Conocimiento son: Rescate productivo del medio rural,
Agroecología y Restauración Ecológica, y Desarrollo Comunitario.
Este cuerpo académico está conformado por el propio
José María Ramos Prado y Enrique Hipólito Romero; además de Silvia del
Amo y Angélica Hernández Ramírez, quienes expusieron de manera amplia
los proyectos en que están involucradas.
Por su parte, José María Ramos Prado reiteró que
entre los enfoques que tiene como cuerpo académico figura el desarrollo
empresarial rural, a través del modelo de investigación-acción
participativa, término acuñado por el brasileño Paulo Freire y que
significa hacer investigación al tiempo de dar soluciones a las
comunidades donde se trabaja.
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